Un desmayo de Castro en junio de 2001 puso a correr especulaciones sobre su salud.
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El presidente de Cuba, Fidel Castro, se quebró una rodilla y un brazo como consecuencia de la aparatosa caída sufrida el miércoles durante un multitudinario acto oficial.
Un comunicado del gobierno señala que "se encuentra animado y en buen estado general" a pesar del accidente.
En tanto, el diario Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista cubano, se preocupó por destacar el oportuno autodiagnóstico del presidente Castro.
"El examen médico confirmó lo que el propio Comandante en Jefe pronosticó tras la caída accidental: fractura en la rodilla de la pierna izquierda y fisura en la parte superior del húmero del brazo derecho", explica en su edición electrónica.
Al levantarse, Castro -de 78 años- pidió un micrófono e intentó aclarar lo ocurrido: "Observo, y para que nadie especule por ahí, que tengo alguna fractura en la rodilla y tal vez una en el brazo, tal vez, no es muy seguro todavía, pero estoy entero".
"Ahora estaré muy interesado por ver la foto de cómo me caí, la prensa internacional lo ha recogido y seguramente mañana está en las primeras páginas de los periódicos", anticipó el mandatario cubano.
Tropezón que fue caída
Enfundado en su acostumbrado traje verde olivo, Castro bajó la escalera del escenario durante un acto de graduación en la ciudad de Santa Clara, resbaló y cayó al suelo.
Inmediatamente fue socorrido por su equipo de seguridad, sus médicos y dirigentes del partido, quienes lo sentaron en un silla al negarse Castro a utilizar una camilla que le habían acercado.
Tom Gibbs, corresponsal de la BBC en La Habana, señala que el presidente no pareció estar padeciendo un dolor intenso tras la caída.
Pero considerando las fuertes especulaciones sobre la salud del mandatario que existen desde hace tiempo, el incidente sólo provocará más dudas sobre su futuro.
Castro ya había sufrido un breve desmayo en junio de 2001, mientras pronunciaba su discurso bajo un sol abrasador durante una concentración popular en la capital cubana.
Amigos y enemigos
El presidente venezolano, Hugo Chávez, llamó por teléfono al líder cubano durante la madrugada del jueves para interiorizarse sobre su estado de salud.
"Fue una conversación muy amena. El presidente Chávez constató que el presidente Fidel está en perfecto estado de salud", dijo Adán Chávez, hermano del mandatario venezolano y embajador de su país en La Habana.
Más al norte de la isla caribeña también hubo muestras de satisfacción, aunque por razones distintas.
"Estábamos esperando desde hace años la caída de Castro, aunque esto no era lo que teníamos en mente", cita la agencia de noticias AFP a un funcionario del Departamento de Estado estadounidense.
Otro funcionario, ya más seriamente y a condición de anonimato, aventuró que "éste es un signo del desmoronamiento del régimen".
Todas bromas y especulaciones que, por supuesto, Castro ya había anticipado que llegarían.