Tabaré Ramón Vázquez Rosas nació en el barrio obrero de La Teja, en Montevideo, el 17 de enero de 1940.
Entre la política, la medicina, el fútbol y las murgas.
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Está casado con María Auxiliadora Delgado y tiene tres hijos: Ignacio, Alvaro y Javier.
Su origen humilde lo llevó a trabajar tempranamente como cadete de una droguería.
Alternando sus estudios universitarios con diversos trabajos, a los 29 años se graduó como doctor en medicina, y obtuvo su especialización en oncología y radioterapia en agosto de 1972.
En 1978 fue elegido vicepresidente del club de fútbol Progreso y un año después asumió como presidente de la institución, cargo que desempeñó hasta 1989. Durante su gestión, el club obtuvo por primera vez el campeonato uruguayo de fútbol profesional.
Su primera exposición pública notoria fue como responsable de finanzas de la Comisión del Voto Verde, que impulsó un referendo contra la ley de caducidad de diciembre de 1986, la cual dio impunidad a militares por delitos cometidos durante el gobierno militar (1973-85).
En 1989 se presentó como candidato a la alcaldía de Montevideo por el Frente Amplio. Resultó ganador y se convirtió en el primer alcalde de izquierda del país.
En 1994 fue proclamado presidente del Frente Amplio, y aunque renunció a ese cargo en 1997 por diferencias con sectores radicales, volvió a ocuparlo un año después.
Dos intentos
En 1994 fue candidato a la presidencia de Uruguay y obtuvo el 30,6% de los sufragios en todo el país.
En 1999 se postuló nuevamente a la presidencia. En la primera vuelta de las elecciones de ese año ocupó el primer lugar (40,11% de sufragios).
Pero en la segunda ronda de noviembre fue derrotado por Jorge Batlle, quien, contando con el apoyo del Partido Nacional (Blanco), llegó a la presidencia de Uruguay por escaso margen.
Antes de las elecciones del 30 de octubre de 2004, Vázquez alternaba su actividad política con el ejercicio de la docencia.
Incluso aseguraba que su compromiso con la medicina es tal que no dejaría de atender pacientes si llegaba a la presidencia.
Además, es un apasionado del carnaval de su barrio natal, lo que lo ha impulsado algunas veces a tomar un tamboril o redoblante y darle a la lonja al ritmo de murga.