La política económica se mantendrá independientemente de quien sea elegido presidente, afirman los analistas.
Se calcula que alrededor del 12% de la población de Uruguay, que actualmente ronda los tres millones y medio de personas, ha abandonado el país.
Cada año, otros 20.000 uruguayos siguen igual camino.
El común denominador de todas estas historias es el anhelo de un mejor futuro económico.
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La economía uruguaya atravesó su peor momento en 2002, cuando el sistema financiero estuvo al borde del colapso
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A modo de ejemplo, un médico recién recibido gana un salario promedio de US$200 mensuales, muy inferior a lo que podría percibir en un país desarrollado.
La economía uruguaya atravesó su peor momento en 2002, cuando el sistema financiero estuvo al borde del colapso debido a la fuga masiva de depósitos bancarios.
Desde entonces la situación ha mejorado. En 2003, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 2,5% y este año se espera una expansión del 11%.
Macroeconomía vs. realidad
Sin embargo, los datos macroeconómicos pueden resultar engañosos.
La crisis ha provocado una creciente marginación social.
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Las cifras actuales de crecimiento son altas, pero sólo si se las compara con años anteriores, cuando la expansión económica fue nula o muy baja.
Otro dato engañoso es el de la pobreza, como señala Miguel Galmés, decano de la facultad de ciencias económicas de la Universidad de la República.
"Hoy se ve más pobreza que a fines del gobierno militar, a pesar de que las cifras indican lo contrario. Aquello que uno veía comúnmente en el resto de América Latina, zonas marginadas con altos niveles de delito, algo que para Uruguay era desconocido, hoy se ve en este país".
Según Galmés, la razón de ello es que el proceso de empobrecimiento de una gran parte de la población se vio acompañado de una creciente marginación social.
Varios candidatos, un camino
Los desafíos del próximo gobierno no son simples, pero sí puntuales, por lo cual muchos analistas coinciden en que la política económica de Uruguay seguirá los mismos lineamientos independientemente de quien sea elegido presidente.
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El desafío va a ser consolidar la estabilidad macroeconómica que se ha conseguido desde mediados de 2003 hasta ahora
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"El desafío va a ser consolidar la estabilidad macroeconómica que se ha conseguido desde mediados de 2003 hasta ahora, y crear las condiciones para que la economía continúe creciendo", señala el consultor económico-financiero Michelle Santo.
Para ello, según los analistas, el próximo presidente deberá cuidar las cuentas macroeconómicas, especialmente la deuda externa, que en estos momentos asciende al 100% del PIB: unos U$S13.000 millones.
También deberá atender cuestiones sociales, sin que ello implique un mayor endeudamiento del Estado.
Frente externo
En el frente externo tampoco se esperan grandes sorpresas. El objetivo de todos los candidatos es avanzar en la consolidación del Mercosur.
La deuda de Uruguay equivale al 100% de su Producto Interno Bruto.
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El actual presidente, Jorge Batlle, había analizado la posibilidad de buscar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, tal como lo ha hecho Chile, pero pocos creen que su sucesor insista en esta postura.
"Por más que existan intentos por parte de otros países para desagregar a Uruguay del Mercosur, no creo que eso ocurra", señala el profesor de derecho de integración de la Universidad de Buenos Aires, Jorge Lavopa.
Miguel Galmés agrega: "El proyecto del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) se ha desinflado. El nuevo gobierno, sea de quien sea, tendrá un perfil más cercano al de un gobierno laborista, más en sintonía con los de Brasil y Argentina".