Todas las capitales americanas tienen una oficina de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con dos excepciones, La Habana -miembro suspendido- y Caracas.
Jaramillo dijo que su función es ver que se respete la voluntad de los ciudadanos.
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En la capital venezolana hay, además de la representación normal, una misión especial desde noviembre del año 2002.
El secretario general de la OEA César Gaviria vivió en Caracas varios meses, hasta que en mayo del 2003 logró un acuerdo mínimo entre la oposición y el gobierno para superar la crisis política.
Un año después, uno de los compromisos del pacto está por cumplirse: la realización de un referéndum sobre el mandato del presidente Hugo Chávez. Eso en caso de que la oposición reúna las firmas suficientes.
Ya los adversarios del presidente presentaron 3 millones y medio de rúbricas a fines del año pasado.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) aceptó casi dos millones, rechazó unas 350 mil y el millón doscientos mil restante lo envió a "reparos", o segunda verificación.
Este fin de semana se "repararán" esas firmas y la oposición debe lograr la ratificación de al menos la mitad para que el CNE convoque el referéndum.
Ha sido un proceso mucho más complejo y polémico de lo que se puede explicar en estas líneas.
Fernando Jaramillo, jefe de la misión de la OEA en Venezuela, le explicó a la BBC que su función es ver que se respete la voluntad de los ciudadanos.
¿Con 50 años de tradición democrática, de experiencia electoral, ¿necesita Venezuela una observación internacional que garantice un proceso justo?
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Es importante la observación internacional, para servir de puente y que ellos encuentren -porque no es responsabilidad de la observación internacional- un camino común para que puedan seguir adelante
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Bueno, Venezuela está viviendo una situación bastante polarizada, en la que ha sido difícil que se llegue a encuentros entre oposición y oficialismo para que se pueda encontrar un camino común.
Por eso es que también es importante la observación internacional, para servir de puente y que ellos encuentren -porque no es responsabilidad de la observación internacional- un camino común para que puedan seguir adelante.
¿Acaso sin esa observación internacional habría habido ya estallidos de violencia?
No necesariamente. Yo creo que aquí hay una tradición de no violencia. Pero la presencia de la comunidad internacional, con todo el respeto por su autonomía y con todo el respeto a la no injerencia, ha sido importante para que esas tensiones y esa polarización no se traduzcan en violencia.
Ustedes han venido siendo criticados por el Comando Ayacucho (plataforma de partidos del gobierno) y específicamente su persona ha sido centro de esas críticas. ¿Esa polémica puede comprometer el trabajo de los observadores?
Yo no creo. Ellos están en su derecho de hacer ese tipo de críticas. Que desde mi punto de vista son infundadas.
Ya lo he explicado al CNE y no creo que nuestro trabajo sea afectado porque estamos muy seguros de lo que estamos haciendo.
Estoy muy seguro del profesionalismo de la gente que integra la misión.
Además, la OEA tiene un récord impresionante en materia de observación internacional.
Pero se corre el riesgo de que el Comando Ayacucho diga que el trabajo de la misión internacional no es legítimo porque ha estado vinculada, según ellos, a la oposición.
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No creo que nuestro trabajo sea afectado porque estamos muy seguros de lo que estamos haciendo. Estoy muy seguro del profesionalismo de la gente que integra la misión
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Ese riesgo siempre se corre. Pero yo estoy tranquilo porque he hecho mi trabajo a conciencia.
¿Qué tan difícil ha sido supervisar este proceso, que aún no es electoral?
Es difícil, aunque como dice no es un proceso electoral, aunque para todo efecto lo hemos asemejado a un proceso electoral.
En la primera etapa observamos 5 días para la recolección de firmas del oficialismo y 5 días para la recolección de firmas de la oposición. Igual será en esta etapa de "reparos".
Si sumamos, son veinte jornadas. Son casi veinte eventos en esta etapa. Eso implicaría casi veinte elecciones, porque cuando observamos, lo hacemos un día y otro, si hay segunda vuelta.
¿Después de la fase de reparos qué trabajo le queda a la misión?
Si el país así lo quiere, si el ejecutivo y las autoridades electorales lo quieren, todavía nos queda mucho por hacer.