La organización defensora de los derechos humanos, Amnistía Internacional (AI), aseveró en Bogotá que "los actores armados han convertido en un campo de batalla los cuerpos de miles de niñas y mujeres" y afirmó que la guerra civil en ese país es "la última frontera del desprecio" y que además "demuestra la total degradación del conflicto colombiano".
Mujeres y niñas han sufrido los "crímenes sexuales más aberrantes". Cortesía AI)
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La organización presentó este miércoles su informe, "Cuerpos marcados,
crímenes silenciados", que asegura ser "la punta del iceberg" de la
violencia sexual que sufren las mujeres en medio del conflicto.
El trabajo fue el resultado de un año de investigación y recolección de más de 200 testimonios.
Según AI lo más preocupante es que no existen cifras al respecto debido a
la falta de atención del gobierno en este tema.
"Demasiado grave y cruel"
Susan Lee, directora regional para América Latina de AI, señaló que en el
mundo la mujer es víctima de la violencia sexual, pero en Colombia la magnitud
de esta violencia por el conflicto es demasiado grave y cruel.
Susan Lee, de AI, señaló que lo más preocupante es que no hay cifras exactas de todas las afectadas.
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"Mujeres y niñas sujetas a acciones violentas de todos los actores del
conflicto, que van del hostigamiento sexual a los crímenes de violencia
sexual más atroces y aberrantes a sembrar el terror y atacar a las mujeres
y las niñas para conseguir una ventaja militar", dijo Lee.
AI deploró por igual los abusos cometidos por todos los actores, tanto
guerrillas como paramilitares, e incluso los cometidos por las fuerzas
militares.
Según los casos denunciados, las mujeres secuestradas, retenidas e incluso
las detenidas por las fuerzas de seguridad, han sido víctimas de violaciones
y torturas, como la mutilación genital, entre otros delitos.
Impunidad
AI reconoció algunos esfuerzos de entidades gubernamentales para luchar
contra estos delitos pero señaló que no hay una política de estado para tal
fin y pidió mayor atención del gobierno para que exista una verdadera
justicia y reparación para las víctimas.
También le pidió al presidente Álvaro Uribe, asegurar que no haya impunidad en
los procesos de paz que adelanta, en especial, el que actualmente realiza
con grupos paramilitares, acusados de cometer el 70% de los delitos
sexuales contra las mujeres.
Uno de los casos presentados por AI es el de Rina Bolaño, bacterióloga que
fue secuestrada el año pasado por la guerrilla de las FARC en el norte del
país.
Luego de 15 días de cautiverio fue liberada debido a la presión de
comunidades indígenas atendidas por Bolaño, quien denunció públicamente por
violación al jefe guerrillero que la secuestró.
AI dice que el gobierno no está haciendo nada para detener la situación.
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Días después, el caso dio un giro. El líder rebelde se entregó a las
autoridades y entró al programa de reinserción del gobierno, y luego Bolaño
fue encarcelada 46 días acusada de pertenecer al ELN, la segunda guerrilla
más importante del país.
"La autoridad policial dijo que había sido un romance y que yo era una
guerrillera, la palabra del reinsertado vale más que la mía", dijo Bolaño
en su momento.
"La mujer tuvo el coraje de denunciar a un actor del conflicto armado. La
respuesta del Estado colombiano en el caso de Rina quizás exhibe la mayor
muestra del desprecio por los derechos humanos", dijo a la BBC Guilia
Tamayo, investigadora de AI.
Hasta el momento, el gobierno colombiano no se ha pronunciado sobre el
informe de AI.
Según la organización, el vicepresidente Francisco Santos,
recibió con preocupación el informe pero dijo estar en desacuerdo con
algunas partes del mismo.
Amnistía Internacional le pidió a los grupos armados respetar el derecho internacional humanitario y a la comunidad internacional suspender la ayuda militar al país y exigir a los grupos armados el respeto a los derechos humanos.