"Sí al acuerdo humanitario, no al rescate a sangre y fuego", gritan durante
dos horas, cada martes, en la Plaza de Bolívar, frente al Congreso Nacional,
en el centro de Bogotá, un puñado de madres y padres de los policías y
soldados secuestrados por las FARC.
Todos los martes los familiares protestan en la Plaza de Bolívar.
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"El plantón libertario (como llaman la protesta) se inició el 24 de junio
de 2003 como ejemplo que hemos venido tomando nosotras de las Madres de
Plaza de Mayo de Argentina", dice Marleni Orjuela, presidenta de ASFAMIPAZ,
asociación que agrupa a los familiares de los policías y soldados
secuestrados.
"Ellas duraron un buen tiempo en esta soledad como en la que hoy estamos
nosotras aquí en la Plaza de Bolívar, pero después de años de trabajo
lograron el reconocimiento y también soluciones reales a los casos de sus
hijos desaparecidos", señala Orjuela del ejemplo que han recibido de las
Madres de Plaza de Mayo.
En diciembre de 1997 se iniciaron los secuestros masivos de policías y
militares por parte de la principal guerrilla izquierdista del país, las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Intercambio
Las tomas de bases continuaron en los dos años siguientes y
aumentó el número de secuestrados, lo que llevó a la creación de ASFAMIPAZ
por parte de 355 familias que tenían alguno de sus seres queridos, policías y
militares, en poder del grupo rebelde.
Marleni Orjuela asegura que intentan reeditar las protestas de las Madres de Plaza de Mayo.
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Algunos lograron su libertad en "intercambios humanitarios" firmados por los
dos anteriores presidentes, Ernesto Samper y Andrés Pastrana, en los cuales
se canjearon guerrilleros presos por miembros de la fuerza pública y
militares secuestrados.
Actualmente, 20 policías y 14 soldados permanecen en poder de las FARC y
tanto el gobierno del actual mandatario, Álvaro Uribe, como la guerrilla, no
han logrado ningún acuerdo para lograr el intercambio que piden las familias
y en el que serían incluidos dirigentes políticos también secuestrados.
Mientras la guerrilla exigió nombrar negociadores y una zona para realizar
el intercambio, el gobierno propuso la liberación de 50 guerrilleros presos
a cambio de los policías, soldados y políticos secuestrados, incluyendo tres
contratistas estadounidenses, con el apoyo del gobierno francés y suizo.
El comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, descartó la propuesta de la
guerrilla, sugiriendo que el intercambio lo podrían acordar por internet.
Las FARC por su parte también descartaron la propuesta del gobierno.
"Un absurdo"
En 1997 se iniciaron los secuestros masivos.
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"Para nosotros es un absurdo porque ni siquiera el TLC lo negocian por
internet, que es comercio, dinero, mucho menos van a negociar un acuerdo
humanitario por internet que se trata de vidas humanas, sentimos que nos
pisotean la dignidad como les da la gana las partes", dice Marleni Orjuela
de ASFAMIPAZ.
"De ese tire y afloje no podemos creer mucho hasta no tener a nuestros hijos
acá, ha sido como un juego entre las partes, necesitamos hechos, que se
concrete algo", dice Silvio Hernández de ASFAMIPAZ, padre de Elkín Hernández
Rivas, secuestrado el 14 de Octubre de 1998.
Los familiares de los policías y militares secuestrados le piden a la
guerrilla pruebas de supervivencia, pues hace ya más de 19 meses que no
saben de sus seres queridos; y al presidente Uribe, que les diga "la verdad,
si es posible o no el acuerdo humanitario", y a las dos partes, que "se
pongan de acuerdo para el intercambio".
Silvio Hernández dejó de ver a su hijo Elkín en 1998, cuando fue secuestrado por la guerrilla.
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Al mundo le piden solidaridad con su "causa libertaria", y al país, que los
apoye en el intercambio.
"A nuestros hijos y familiares, a todos los policías y soldados, ellos saben
que nunca los dejaremos olvidados, que siempre estamos en esta lucha, que
este es nuestro diario vivir, que allá no van a quedar, que de allá los
tenemos que sacar vivos", es el mensaje de sus familiares.
Mientras esperan el anhelado acuerdo, los integrantes de ASFAMIPAZ seguirán
el ejemplo de las Madres de Plaza de Mayo, exigiendo el regreso de sus
familiares y gritando: "liberta, libertad, libertad".