Chiquita distribuye bananos y otras frutas por todo el mundo.
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La empresa bananera Chiquita Brands reconoció haber hecho pagos extorsivos a grupos considerados como "terroristas" por el gobierno de Estados Unidos.
La información fue facilitada al Departamento de Justicia de Estados Unidos que ahora inició una investigación al respecto.
En un comunicado, la multinacional dijo haber informado a las autoridades en abril del año pasado sobre los pagos de protección que su subsidiaria efectuaba en Colombia.
Chiquita expresó que está colaborando el Departamento de Justicia que investiga a la subsidiaria y parte del personal.
Secreto a voces
El caso saca a relucir un fenómeno común para las empresas extrajeras en Colombia y que se tiene como un secreto a voces.
El analista político colombiano, Alfredo Rangel, dijo a la BBC que muchas empresas son víctimas de las extorsiones de la guerrilla y los paramilitares.
Son atractivas sobretodo las empresas que negocian en el campo de la exportación.
Los paramilitares y guerrilleros se disputan la zona donde opera Chiquita.
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"Extorsionándolas estos grupos pueden acceder a recursos en moneda dura que, a su vez, les permite acceso al tráfico internacional ilegal de armas".
El problema no se limita, sin embargo, a las empresas extranjeras. Las nacionales son igualmente blanco de los grupos irregulares.
Todo el proceso se hace "a espaldas" del gobierno pues en Colombia dichos pagos son ilegales.
Tampoco son muchas las denuncias de extorsión porque las empresas temen que se tomen represalias contra su infraestructura o empleados.
La investigación del Departamento de Estado podría terminar en sanciones contra la empresa.
En su defensa, Chiquita Brands aseguró que los grupos irregulares amenazaron a sus trabajadores y era consciente de que están considerados como terroristas.
Chiquita tiene su centro de operaciones en la región de Urabá, en el noroeste del país, una zona de constantes enfrentamientos entre grupos paramilitares y guerrilleros.