Damnificados se concentran en las inmediaciones de los centros de distribución de suministros.
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Las aguas comienzan a retirarse en la ciudad haitiana de Gonaives, donde las agencias de ayuda humanitaria se esfuerzan por hacer llegar la asistencia a miles de personas sin contar con una infraestructura que les facilite el desempeño de su labor.
Según las autoridades de Haití, unas 2.000 personas podrían haber muerto a causa de las inundaciones y deslaves provocados por la tormenta tropical Jeanne.
Un portavoz de UNICEF dijo que a pesar de las ingentes dificultades para realizar el trabajo; brindar acceso al agua potable a los damnificados es un asunto prioritario, y para eso ya se han distribuido 500.000 pastillas purificadoras.
El transporte por tierra de la ayuda humanitaria se hace imposible debido a que Gonaives sigue parcialmente cubierta por las aguas.
En vista de esa dificultad, las organizaciones de ayuda coordinarán el suministro de insumos con la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH).
Temor a la violencia
Según medios de prensa, se escuchan disparos en varios puntos de Gonaives, donde las tensiones aumentan a medida que se impone la desesperación por la falta de agua y alimentos.
Damnificados que no han consumido alimentos por varios días se concentran en las inmediaciones de los centros de distribución de suministros desesperados por acceder a ellos, lo que hace temer que se desencadenen escenas de violencia.
Muchos habitantes de Gonaives se han refugiado en los techos de las casas.
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"Creo que es justo decir que la situación es tensa, porque la
gente está desesperada. Muchos no han comido desde el sábado por
la noche o el domingo por la mañana", dijo Anne Poulsen, portavoz
del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
La agencia de noticias EFE informa que vecinos de Gonaives se quejan de que no han recibido todavía ayuda.
Se calcula que 250.000 personas han perdido sus casas en esa ciudad y que se mantienen a la intemperie.
Miembros de la Cruz Roja en Gonaives dijeron a la agencia Reuters que habían
visto a niños abandonados o huérfanos deambulando por la ciudad.
Las excavadoras siguen removiendo el lodo en búsqueda de cadáveres, muchos de los cuales siguen sin ser identificados.
Sistema de alerta
Entretanto, la secretaría de la Conferencia Mundial para la Reducción de Desastres dijo en Ginebra que la deforestación fue la principal causa de los enormes daños causados por la tormenta tropical Jeanne en Haití.
Las tensiones aumentan a medida que se impone la desesperación.
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La organización adscrita a la ONU explicó que el 60% de la población haitiana depende del carbón para su supervivencia.
Esto tiene -agregó- "efectos terribles en la
deforestación" la cual hace que "cualquier desastre natural pueda convertirse en una gran catástrofe".
Otro problema, de acuerdo con esa organización, es la carencia en Haití de un sistema de alerta frente a fenómenos atmosféricos como el existente en el resto de los países del Caribe.
Brigitte Leoni, portavoz de la Conferencia, manifestó: "Haití tiene una capacidad institucional limitada para financiar
planes de prevención y respuesta por sí solo.
Su gobierno debería recibir ayuda internacional para invertir sobre todo en medidas de largo plazo".