El gobierno cubano no ha respondido a las acusaciones mexicanas que provocaron la retirada de su embajadora en Cuba y la expulsión del jefe diplomático de La Habana en Ciudad de México.
Los problemas con México entristecen a los cubanos.
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El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado en el que se relata lo ocurrido y se afirma que "estas declaraciones inspiradas en la prepotencia, la soberbia, la necedad y la mentira recibirán oportuna respuesta".
En la mañana del lunes, la cónsul Olga García, que se hará cargo de la embajada mexicana de forma interina, fue convocada a la cancillería cubana donde permaneció por dos horas, pero no hizo declaraciones al salir.
En la sede diplomática de México en La Habana nadie respondió a las repetidas solicitudes de declaraciones de los periodistas extranjeros que montan guardia en el lugar.
"Somos hermanos"
En las calles sin embargo, la noticia ha golpeado a los cubanos que durante 40 años consideraron a México un aliado que mantuvo las relaciones con Cuba a pesar de que el resto del continente las rompiera.
La cónsul tendrá que reemplazar a la embajadora que fue llamada de vuelta a casa.
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Además, hay un fuerte vínculo cultural. "Lo siento mucho porque a nosotros los cubanos siempre nos ha gustado mucho el folclor de México, la música, la tradición", nos dijo la jubilada Verónica Arbella.
"Ellos dicen que no están perjudicando al pueblo de Cuba; ellos saben bien que están perjudicando al pueblo de Cuba", dijo Alejandro Carrillo, quien agregó que las relaciones entre los pueblos continuarían.
"Es una manipulación de los títeres que quieren que nosotros rompamos relaciones pero ¡que va! Cuba y México siempre somos hermanos", expresó a la BBC Caridad Madrigal.
La gota
Las relaciones bilaterales se enturbiaron cuando en el 2002 y durante una visita oficial, el presidente Mexicano Vicente Fox se reunió en su embajada con un grupo de los más importantes disidentes.
Las relaciones entre Castro y Fox venían deteriorándose desde hace tiempo.
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Más tarde las cosas se agravaron durante una cumbre internacional en la que Fox le pidió a Castro que se fuera antes de que llegara el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Fox desmintió esto, pero el mandatario cubano entregó a la prensa internacional una grabación de la conversación, con lo que dejó a su homólogo mexicano en una situación difícil de explicar.
La gota que desbordó el vaso fueron las declaraciones de Castro el 1º de mayo, en las que afirmó que EE.UU. está dentro de México, refiriéndose al voto contra Cuba de este país en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.