Las exhumaciones son seguidas por familiares de víctimas y sobrevivientes de la guerra.
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Expertos forenses de Guatemala comenzaron el martes a cavar en fosas comunes en el norte del país, en busca de los restos de cientos de víctimas de la guerra civil.
Las fosas se encuentran en el sitio de lo que fue la base militar de Playa Grande, en la zona selvática de Ixcán, y se cree que en ellas se encuentran los restos de más de 200 campesinos víctimas de la represión militar en 1981 y 1982.
Los expertos iniciaron su trabajo en seis fosas, rodeados de soldados, familiares de víctimas y sobrevivientes de la guerra, que asoló el país centroamericano durante 36 años.
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Tengo 22 años de sufrimiento, por no saber
en dónde está mi padre, a quién sacó el Ejército de la casa en 1982, y lo llevó a la zona militar. Nunca volví a verlo
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"Es una señal de que la población se está posicionando, ya está perdiendo el temor (...) es una apertura democrática", dijo el jefe de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, José Suasnavar, en declaraciones citadas por la agencia Reuters.
"Tengo 22 años de sufrimiento, por no saber
en dónde está mi padre, a quién sacó el Ejército de la casa en 1982, y lo llevó a la zona militar. Nunva volví a verlo", relató a la prensa local Marcela Melchor, uno de los familiares que acompañó la labor de los expertos.
"Sólo quiero encontrarlos, yo sé que los trajeron aquí", dijo otra mujer a la agencia Reuters, asegurando que su esposo y su hijo fueron secuestrados por soldados de la aldea donde vivían en 1982.
"Infierno verde"
Grupos de derechos humanos aseguran que la base de Playa Grande fue escenario de algunos de los peores abusos cometidos por el ejército durante el conflicto.
La base militar donde se efectuaron las excavaciones fue clausurada este año.
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De acuerdo a un informe de Naciones Unidas de 1999, los prisioneros de la base de Playa Grande pasaban días en fosas en forma de tubos, llenas de aguas negras, antes de ser torturados y muchas veces asesinados.
De acuerdo a la agencia Reuters, los soldados llamaban "infierno verde" a la zona de la base, debido al alto número de bajas que sufrieron en enfrentamientos con la guerrilla.
La base, que albergaba unos 3.000 soldados, fue clausurada este año por el presidente Oscar Berger, como parte de un programa de recortes del presupuesto militar.
Se han realizado decenas de exhumaciones en Guatemala en busca de restos de víctimas de la guerra, con el fin de recoger evidencia para llevar a la justicia a militares responsables de violaciones a los derechos humanos.
Cerca de 200.000 personas -en su mayoría civiles- murieron o desaparecieron durante la guerra civil que terminó en 1996, según determinó hace cinco años una Comisión de la Verdad respaldada por Naciones Unidas.