Los sin tierra pierden la paciencia con el ritmo de Lula.
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Una comisión de la Iglesia Católica sostiene durante el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva que los conflictos de tierra se han incrementado a niveles nunca antes vistos.
La Comisión Pastoral de Tierra (CPT) asegura que hubo más de 1.600 invasiones de tierras el año pasado en las que participó un millón de personas, lo que constituye un récord dentro del período de 18 años que abarca el estudio.
Durante el primer año de gobierno de Lula, 73 personas perdieron la vida en disputas sobre tierras, el número más alto en una década.
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Con la esperanza de que finalmente recibirían tierras y de que Lula cumpliría sus promesas de realizar una reforma agraria revolucionaria, los campesinos multiplicaron el número de ocupaciones de haciendas y eso generó una fuerte reacción de los latifundistas.
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El gobernante Partido de los Trabajadores era un aliado tradicional del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST).
"Había un entusiasmo de los movimientos sociales con un gobierno de Lula", dijo el obispo Thomas Balduino, presidente de la CPT. "Los campesinos pensaban que tenían una oportunidad real de hacer la reforma agraria y aumentaron las ocupaciones".
"Los terratenientes, con miedo de esa oleada, reaccionaron y esto fue el resultado", dijo.
Desigualdad
Lula apoya la causa de los sin tierra, pero amenazó con cortar el diálogo si las invasiones continúan.
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Las cifras fueron divulgadas en momentos en que el MST y otros grupos campesinos aumentaron las ocupaciones de tierras en semanas recientes, como hacen en cada mes de abril para conmemorar la mayor masacre de campesinos, un total de 19, perpetrada en 1996 en El dorado dos Carajás.
El MST dice que hay 4,6 millones de campesinos sin tierras en Brasil, donde menos de 1% de los terratenientes posee 46% de las tierras útiles, lo que significa uno de los peores niveles de distribución de parcelas del mundo.
La Constitución brasileña garantiza la distribución de las tierras improductivas.
Sin embargo la promesa de Lula de asentar 400.000 familias campesinas en sus cuatro años de gestión ha tenido un lento avance, causando el enojo del MST, que dice que sólo fueron asentadas 21.000 familias desde que asumió el 1 de enero del 2003.