La quema de árboles también contribuye al calentamiento global, dicen los ambientallistas.
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Grupos ambientalistas pidieron medidas urgentes para frenar la deforestación de la amazonía brasileña tras el anuncio del gobierno de la pérdida de casi 24 mil kilómetros cuadrados de selva.
El área, equivalente a más de la mitad de Suiza, fue destruida en 2003, un poco más que el año anterior.
El ritmo de destrucción no es tan alto como en los años 90, así que el gobierno considera la cifra como un éxito de su programa para detener el ritmo de deforestación.
Sin embargo, para los grupos ambientalistas esto confirma que la selva más extensa del mundo está desapareciendo rápidamente.
Quema y tala
Se argumenta que el aumento en las exportaciones de carne de res y soja en Brasil fomenta el despeje de bosque, mediante quema y tala, para crear granjas.
Los científicos temen que el despeje de la selva podría afectar el clima global, así como amenazar especies únicas de fauna y flora.
Los agricultores despejan amplias zonas para sus granjas.
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"Estoy preocupada, son cifras muy altas", dijo Rosa Lemos de Sa del grupo ambientalista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Brasil.
"La tendencia es que el nivel se mantenga de no ser que se tomen medidas drásticas, y yo no veo al gobierno haciendo nada drástico".
La ministra del Medio Ambiente de Brasil aseguró que el ritmo de la deforestación se había detenido.
"El gran desafío es que 23 mil kilómetros cuadrados todavía son cifras muy altas", afirmó la ministra Marina da Silva.
El mes pasado, el presidente Luiz Inacio Lula de Silva develó planes para contener la destrucción después de que su gobierno fuera criticado por falta de acción.
Prometió vigilancia satelital y medidas conjuntas entre ministerios después de que un incremento de 28% en la deforestación entre 2001 y 2002 llevó los niveles a las cifras récord de 1995.