Familiares de disidentes presos han realizado varias protestas exigiendo su libertad.
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El disidente Pedro Pablo Alvarez, presidente del ilegal Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, condenado a 25 años de cárcel, pudo hoy asistir en La Habana al entierro de su madre fallecida el viernes.
Días después que las autoridades cubanas permitieron a la prensa internacional acceder a una de las prisiones de la isla con el fin de que se constatase la situación de los derechos humanos, se dejó salir de prisión al líder sindical.
Alvarez permaneció durante dos horas y media en la funeraria habanera
donde se realizó el velatorio de su madre, Raquel Ramos Soto.
El disidente considerado un prisionero de conciencia por Amnistía Internacional, cumple condena en la prisión de alta seguridad de Canaleta, en la localidad oriental de Ciego de Avila, junto al periodista independiente Raúl Rivero Castañeda, sentenciado a 20 años de cárcel.
Pedro Pablo Alvarez pudo también asistir esta tarde al entierro de su madre en el cementerio Cristóbal Colón de la capital, vestido de civil, sin esposas, ni custodiado por policías uniformados.
Sin embargo, según testigos, era notoria la presencia en el campo santo de algunos agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil y a una
distancia prudencial de Alvarez.
Buen estado
Según su hija Susana Alvarez Prumeda, el sindicalista estaba visiblemente conmovido por la pérdida de su madre, aunque presentaba un buen estado físico.
Sus familiares avisaron a las autoridades penitenciarias de la gravedad de su abuela para lograr que Alvarez la viera con vida porque "ella no quería morir sin antes verlo", dijo su hija Susana.
"Pero lo trajeron el día en que ella murió, por lo que no pudo verla viva por última vez", se lamentó.
"Estaba en solitario, pero ahora lo han trasladado junto con los
presos comunes, sin la compañía de ningún otro disidente", dijo la
joven, de 23 años.
El Consejo que lidera Alvarez es miembro de las confederaciones Latinoamérica de Trabajadores (CLAT), con sede en Caracas, y de la Mundial del Trabajo (CMT)), con sede en Bruselas, dos de las más grandes centrales sindicales mundiales.
Alvarez es uno de los 88 presos cubanos de conciencia adoptados
el año pasado por AI y uno de los 75 disidentes condenados a penas de hasta 28 años de prisión en juicios sumarísimos realizados en abril del año pasado.
El gobierno cubano asegura que Álvarez, como otros disidentes encarcelados, planeaban subvertir el órden de la isla y estaban financiados por los Estados Unidos. Las autoridades aseguran que respeta los derechos humanos a todos los presos políticos.