Este miércoles comienza en Venezuela la auditoría de una muestra aleatoria de mesas, como resultado de la exigencia de varios sectores de oposición de que hubiera un nuevo conteo de los votos emitidos en el referendo revocatorio del domingo.
La doctora Albis Muñoz, presidenta de Fedecámaras, el principal gremio empresarial de Venezuela, conversó con la BBC sobre los resultados de la consulta y la situación de la economía del país.
¿Fedecámaras y el sector privado de Venezuela reconocen los resultados del referendo?
Nosotros emitimos unas declaraciones dando a conocer que ni aceptamos ni rechazamos los resultados porque eso no corresponde a una institución como Fedecámaras.
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Las cifras de Fedecámaras
Se han cerrado alrededor de 100.000 empresas en 3 años
Hemos perdido dos millones y medio de puestos de trabajo
Cinco millones y medio de venezolanos viven de la economía informal
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Nosotros no somos técnicos ni tenemos la posibilidad de probar o no la transparencia del proceso.
Lo que sí hicimos nosotros fue decirle al país que hay muchas dudas sobre el proceso y que nosotros emplazamos al Consejo Nacional Electoral a que despeje esas dudas.
La realidad es que el país está inmerso en un mar de dudas.
Usted dijo que hay dos Venezuelas que tienen que reconciliarse. ¿Cómo se podría lograr eso?
Ese es el gran reto que tenemos los venezolanos porque evidentemente más allá de que se procese todo este problema con relación a la votación, hay una realidad: las cifras que se dan de lado y lado.
Las cifras que da el Consejo Nacional Electoral para declarar ganador al presidente Chávez y las cifras que da la oposición para señalar que ganó, indican realmente que hay una división del país.
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Ya las declaraciones del presidente empiezan a apuntar a que la pugna sigue. Si uno analiza todo el discurso del lunes, él arranca de una manera violenta diciendo que finalmente acabamos con la oligarquía
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Hay dos Venezuelas, por lo cual el proceso electoral no ha resuelto el problema.
Nuevamente el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos dieron una rueda de prensa para decir que habían pedido al Consejo Nacional Electoral la realización de una auditoría.
Esta auditoría tenía que haberse realizado desde el lunes porque ya desde ese día estaba la duda en la calle.
Una auditoría no significa desconocer los resultados sino darles transparencia.
Hablando de economía, ¿cree que ésta podrá recuperarse a mediano o largo plazo de todos estos diferendos?
Desde el lunes "la duda estaba en la calle".
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En estas situaciones esa es la gran preocupación de nosotros.
Teníamos cifradas la esperanza en que con el referendo revocatorio se resolverían los problemas y poco a poco iríamos entrando en la paz y la tranquilidad que se requiere para recuperar la economía.
Pero ahora hay mayor incertidumbre de la que había antes.
Todo depende ahora de cómo vayan transcurriendo los hechos, y también de la orientación que tome el gobierno.
Ya las declaraciones del presidente empiezan a apuntar a que la pugna sigue.
¿El mensaje del presidente el lunes por la mañana diciendo que incluía a todos los venezolanos en su triunfo, no fue un mensaje de reconciliación?
Si uno analiza todo el discurso del lunes, él arranca de una manera violenta diciendo que finalmente acabamos con la oligarquía del país y que ahora sí tenemos consolidada la revolución.
Con un mensaje como ese es difícil conciliar.
Luego dice que llama a reunirse y hablar de las diferencias, pero ya había arrancado con otro mensaje.
¿Qué disposición tiene el sector privado para entablar un diálogo con el gobierno de Venezuela?
No es un problema de diálogo sino de que podamos trabajar.
Eso es lo que hemos venido pidiendo: "Déjennos trabajar. No nos cambien todos los días las reglas del juego".
Nosotros no somos los que nos hemos negado a conversar. Yo los invité a la Asamblea de Fedecámaras hace apenas dos semanas y no fue ni un sólo funcionario del gobierno.
Su obligación era ir. Ellos son el gobierno de todo un país y su obligación era ir y escuchar nuestras propuestas.
¿Qué señales esperan ahora del gobierno?
La señal más importante es que dejen el hostigamiento contra el sector privado.
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Nosotros no somos los que nos hemos negado a conversar. Yo los invité a la Asamblea de Fedecámaras hace apenas dos semanas y no fue ni un sólo funcionario del gobierno.
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Deben propiciar las leyes que faciliten la inversión porque el primer gravísimo problema que tiene Venezuela es que se han ido perdiendo puestos de trabajo porque se cierran las empresas.
Se han cerrado alrededor de 100.000 empresas en 3 años y medio. Eso es demasiado. Es como si hubiésemos tenido una guerra terrible.
Hemos perdido dos millones y medio de puestos de trabajo.
Cinco millones y medio de venezolanos están en la calle en la economía informal.
Lo único que hemos estado pidiendo es un ambiente amigable donde podamos trabajar.
¿Qué ofrecen a cambio?
Que nos dejen generar empleo que es lo que sabemos hacer los empresarios.