Charles Milton, luego de ser rescatado, pedía una cerveza fría.
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Los seis británicos que llevaban más de una semana atrapados en las cuevas Alpazat, en Cuetzalan, México, fueron rescatados por un grupo de buzos enviados desde el Reino Unido, en vista de que los afectados se negaban a recibir ayuda de las autoridades locales.
Muchas de las portadas de los periódicos mexicanos se están enfocando más bien en lo que podían haber estado haciendo los exploradores en las cavernas, que en el propio hecho del rescate.
Incluso un diario va más allá y afirma que los soldados (4 de los exploradores eran militares) efectuaban una búsqueda secreta de uranio, lo que bien puede ser una confusión debido a los equipos que tenía el grupo para verificar los niveles de gas radón en las grutas subterráneas.
No obstante, buena parte de la cobertura de los medios se enfoca en dos interrogantes: por qué los exploradores no tenían las visas apropiadas para semejante expedición; y, la segunda, por qué los británicos rechazaron la ayuda ofrecida por las autoridades mexicanas y más bien prefirieron esperar por un equipo de rescatistas desde Londres.
Lenguaje desconocido
"¿Por qué nos trataron como ciudadanos de tercera o cuarta categoría?" preguntó un comentarista.
Un vocero del equipo de exploradores explicó que no habían aceptado el ofrecimiento de ayuda local debido a que ninguno de los integrantes del grupo "hablaba mexicano", un comentario que no ayudará a calmar los ánimos.
Funcionarios británicos están haciendo lo posible para explicar que los exploradores se encontraban en una expedición de aventura y que bajo ninguna circunstancia realizaban un entrenamiento militar.
Asimismo, reconocen que debieron haber solicitado las visas apropiadas para la actividad que esperaban llevar a cabo.
Consecuencias diplomáticas
Sin embargo, la controversia está lejos de calmarse. El ministro del Interior de México tendrá que comparecer ante el Congreso para dar explicaciones sobre la materia.
Los buzos sacaron uno por uno a los exploradores bajo vigilancia mexicana.
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Igualmente, las relaciones entre México y el Reino Unido se encuentran más tensas a partir de este hecho que se suma a la controversia surgida por el escándalo de presunto espionaje en la Organización de las Naciones Unidas.
Un documento secreto británico filtrado a la prensa británica antes del comienzo de la guerra en Irak, reveló que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense pedía ayuda a la Inteligencia británica para intervenir los teléfonos de los embajadores de Angola, Camerún, México, Chile, Bulgaria, Guinea y Pakistán.
Todos estos países eran miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y su posición era clave para la votación de una segunda resolución sobre una intervención armada en Irak.
El gobierno de Vicente Fox pidió a Londres que clarificase si el Reino Unido estaba ayudando a Estados Unidos al espiar a diplomáticos mexicanos en la ONU después de las diferencias en relación con la guerra de Irak.