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Charlotte Eimer
BBC, analista regional
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El gobierno acusa a los medios independientes de coordinar las protestas violentas.
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En ninguna parte es más evidente la polarización de la sociedad venezolana que en los medios, dominados con cadenas independientes anti gubernamentales.
En Venezuela, los ataques violentos contra los periodistas son algo común, así como las amenazas gubernamentales de cerrar las estaciones de televisión a las que acusa de transmitir "propaganda de guerra".
Organismos de vigilancia han criticado la actitud tanto del sector privado como del presidente Hugo Chávez.
Grupos de medios independientes indican que, entre el 27 de febrero y el 3 de marzo de este año, se presentaron 25 ataques contra reporteros, fotógrafos, camarógrafos y asistentes de cámara durante manifestaciones de la oposición en contra de la demora en el proceso por un referendo revocatorio del mandato presidencial.
Sin embargo, el ministro de Información venezolano, Jesse Chacón, dice que algunas cadenas son culpables de incitar a la violencia y al odio racial.
El ministro anunció que se planea enviar un reporte a la ONU y la OEA para establecer qué grupos conducen lo que él llama campañas de terrorismo en los medios.
La Asamblea Nacional -dominada por chavistas-, también debate la posibilidad de introducir regulaciones de emergencia para corregir lo que el gobierno considera como un sesgo a favor de la oposición en varios canales de televisión.
Y tres de las principales cadenas de televisión privadas fueron multadas con 2 millones de dólares en impuestos por supuestamente donar publicidad a la oposición durante la huelga general del año pasado.
Marcel Granier, dueño del popular canal RCTV, describió el hecho como un "grotesco" golpe a la libertad de expresión.
El presidente como presentador
La oposición es igualmente crítica con el uso que el presidente hace de la poco vista televisión estatal.
Chávez es conocido por regularmente obligar a los medios -incluidos los canales privados- a transmitir comunicados gubernamentales en los horarios de mayor audiencia.
También presenta un programa semanal por radio y televisión llamado Aló Presidente.
Chávez ataca a los medios "sesgados" durante su programa semanal.
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Hace un año, la Asamblea Nacional aprobó nuevas regulaciones para transmisiones. Según el gobierno, estas medidas fueron diseñadas para controlar la propaganda sin violar la libertad de expresión.
Sin embargo, la oposición dice que esa legislación es equivalente censura y algunas organizaciones no gubernamentales están de acuerdo en que cláusulas como la que demanda tratamiento respetuoso a los funcionarios gubernamentales son un amenaza a la libertad de prensa.
Esta legislación ha tenido poco efecto en el canal estatal, Venezolana de Televisión. Simpatizantes de la oposición la han bautizado "Discovery Chávez" y dicen que sólo transmite propaganda gubernamental.
Durante su programa semanal, Chávez regularmente ataca el "sesgo" de los medios.
Simpatizantes del gobierno, por su parte, acusan a los medios privados de liderar la lucha contra la "revolución bolivariana" ante la ausencia de una oposición política creíble. También ven la mano de poderosos magnates de los medios detrás del corto golpe de estado del 11 de abril del 2002.
Cuando Chávez volvió al poder por las demandas populares, la subsiguiente supresión de las noticias fue atribuida a la necesidad de proteger a los periodistas en las calles, argumento que no convence a los chavistas.
Muchos venezolanos recibirían con agrado controles no políticos en todos los sectores de los medios, que aseguren mejor balance e imparcialidad.
El público entiende muy bien los peligros de la distorsión.
Durante un edición de Aló Presidente de febrero de 2003, Chávez advirtió que la comunidad internacional -y Colombia, España y Estados Unidos en particular-, que dejara de entrometerse en los asuntos internos de Venezuela.
Al día siguiente explotaron bombas en las embajadas de España y Colombia, mientras que la embajada de EE.UU. cerró por 24 horas luego de amenazas. La oposición dijo que la transmisión del presidente incitó a los ataques.
¿Golpistas?
Los cuatro principales canales privados de televisión venezolanos son propiedad de poderosos hombres de negocios.
Chávez suele referirse a estos magnates -cuyos canales promovieron un paro general de ocho semanas a fines del 2002- como "los cuatro jinetes del Apocalipsis".
Los opositores a Chávez siguen pidiendo el revocatorio...
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Gustavo Cisneros, dueño de Venevisión y numerosas empresas comunes con multinacionales como Coca Cola, ha sido llamada por Chávez "golpista" y "fascista".
Marciel Granier, dueño de Radio Caracas Televisión (RCTV) es bastante crítico del primer mandatario. Durante la huelga general admitió que, cuando
Chávez llegó al poder, muchos medios lo favorecían.
Sin embargo, le dijo a Unión Radio que, poco a poco, sus acciones "antidemocráticas", incluidos ataques contra periodistas y medios, han llevado a la situación actual, en la que la mayoría de los medios venezolanos -aunque aclara que no todos-, están muy preocupados por "las sistemáticas y repetidas violaciones a los derechos humanos".
La prensa nacional también es abrumadoramente dominada por la oposición. La dos principales periódicos -El Nacional y El Universal- regularmente publican editoriales con fuertes ataques contra el gobierno de Chávez.
El gobierno contraataca
En los actuales momentos, los canales privados dominan las ondas hertzianas de Venezuela, mientras que la televisión estatal tiene menos del 2% de audiencia. Mientras que entre Granier y Cisneros controlan más del 60% del mercado.
...mientras que los partidarios del gobierno piden la anulación de la solicitud.
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Para corregir esto, el gobierno piensa invertir unos 56 millones de dólares en el canal estatal en los próximos 18 meses.
Al mismo tiempo, 32 radio estaciones serán lanzadas en frecuencias de FM.
Pero estos no son los únicos medios respaldados por el gobierno: a lo largo y ancho del país una pequeña pero creciente cadena de estaciones de radio comunitarias esta surgiendo para informar en contra de las canales privados que presentan a Chávez como un dictador.
Aunque estas estaciones locales dicen ser independientes, Hugo Chávez ya separó 2,6 millones de dólares para ellas, junto con la promesa de asistencia técnica y publicidad de las compañías estatales.