Los ojos están sobre Oaxaca, un bastión histórico del PRI.
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Los habitantes de los estados mexicanos de Aguascalientes, Baja California y Oaxaca acudieron a las urnas para elegir a las autoridades locales, en lo que se considera como una medición de las fuerzas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2006.
El ministro de Gobernación, Santiago Creel, indicó que la elecciones transcurrieron "en paz y tranquilidad en las tres entidades".
La atención se centraba en Oaxaca, al sur del país, donde un enfrentamiento entre simpatizantes de diferentes partidos dejó por lo menos un muerto la semana pasada.
Allí, los primeros resultados sugieren un posible empate técnico entre los candidatos del gobernante Partido Acción Nacional (PAN) -que se alió con el opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD)- y el Partido Revolucionario Institucional, (PRI).
De ganar el PAN, sería la primera vez que el partido del presidente Vicente Fox gobierne el estado, un bastión histórico del PRI.
A pesar de que los resultados muestran un estrecho margen, ambos candidatos han declarado su triunfo frente a sus seguidores.
Una situación similar ocurrió en Baja California, donde los resultados de las votaciones también son apretados y los sondeos sugieren una mínima ventaja del PAN.
En Aguascalientes los conteos a boca de urna sugieren que el candidato por el PAN para gobernador, Luis Armando Femat, ha ganado con el 57% de los votos; el PRI habría obtenido un 35%.
¿Resurgimiento?
Ambos candidatos se han declarado ganadores.
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Según los analistas, los resultados de estas elecciones podrán revelar si el PRI -que gobernó durante siete décadas antes de perder la presidencia- tiene alguna capacidad de resurgir.
A principios de julio, el PAN sufrió un revés en comicios regionales de zonas del norte del país que tradicionalmente le habían dado su apoyo.
Se cree que existe un desencanto con el presidente Fox, que hasta ahora no ha podido cumplir con muchas de sus ambiciosas promesas electorales.
Otros señalan que el PRI aún cuenta con una estructura de partido fuerte que llega hasta los lugares más remotos del país.