Se informa de enfrentamientos violentos en varias ciudades del país.
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Venezuela volvió a vivir otra jornada violenta este domingo. En la capital y varias ciudades del país, manifestantes opositores chocaron con militares de la Guardia Nacional y con simpatizantes del gobierno.
En varias zonas de la capital los vecinos de distintos barrios levantaron barricadas y salieron a manifestar frente a sus casas. Estas protestas fueron reprimidas por la Guardia Nacional con gases lacrimógenos.
También se informó de al menos dos incidentes con armas de fuego en distintos lugares de Caracas. Hubo un número aún no determinado de heridos y varios detenidos.
En la Plaza Altamira, un bastión opositor del este de Caracas, decenas de manifestantes se enfrentaron con piedras, palos y botellas a los efectivos militares.
En ese lugar hubo al menos dos personas heridas y varios detenidos. Imágenes de televisión mostraron a varios hombres con pasamontañas apuntando con armas largas a los manifestantes.
A primeras horas de la noche las televisoras locales informaron que se escuchaban detonaciones en distintos lugares de la ciudad y mostraron imágenes de fogatas que bloqueaban varias calles y avenidas.
Los simpatizantes de Chávez dijjeron defender su "revolución"
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La oposición venezolana rechaza la decisión de la máxima autoridad electoral del país de someter a verificación más de un tercio de las firmas consignadas para pedir un referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez.
El dirigente opositor, Pablo Medina, llamó a los simpatizantes de la oposición a "sumarse a la lucha" y a "seguir en la calle hasta salir de esta pesadilla que es el gobierno de Hugo Chávez".
Las protestas ocurrieron poco después de terminada una marcha convocada por el gobierno venezolano en la que el presidente Hugo Chávez desafió al presidente de Estados Unidos, George Bush.
"Quién dura más"
Hugo Chávez retó a George Bush, a una apuesta: "a ver quién dura más (en el poder) de aquí en adelante". Agregó que la apuesta podía ser "en bolívares o en dólares".
El desafío fue lanzado al final de una masiva marcha de los simpatizantes del gobierno venezolano para protestar "contra la injerencia de Estados Unidos" en los asuntos internos de Venezuela.
"Bastantes cojones hay aquí", dijo el mandatario, en alusión a una hipotética intervención estadounidense en Venezuela. Agregó que, llegado el caso, Venezuela dejaría de venderle petróleo a Estados Unidos, su principal cliente.
Chávez acusó al gobierno de George Bush de apoyar a quienes lo desplazaron brevemente del poder en abril de 2002. "Le dijeron que no teníamos apoyo popular y el muy pendejo se lo creyó", dijo el gobernante.
También hizo referencia a la renuncia del presidente haitiano Jean Bertrand Aristide. "Venezuela no es Haití y Chávez no es Aristide", dijo, al tiempo que aseguró que quienes esperaban hechos similares en Venezuela "están muy equivocados".
Chávez retó a Bush a aceptar una apuesta, a ver quién dura más en el poder.
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El mandatario y sus seguidores afirman que el actual gobierno estadounidense financia y brinda apoyo a los grupos opositores de Venezuela, con la intención de acabar con su "proyecto revolucionario".
La movilización partió de al menos dos lugares distintos de la capital y transcurrió pacíficamente. Sin embargo, la tensión de los últimos días siguió presente en varios lugares del país.
Más enfrentamientos
Mientras avanzaba la movilización oficialista, manifestantes opositores se enfrentaron a seguidores del chavismo en las inmediaciones de la Plaza Francia, un bastión opositor en el este de la ciudad.
La situación empeoró con la intervención de la Guardia Nacional. Al utilizar gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes afectaron a los habitantes de los edificios cercanos.
También hubo tensión en el cortejo fúnebre de un hombre que murió durante los hechos de violencia del viernes. Hubo enfrentamientos e intercambio de insultos entre opositores que acompañaban el féretro y manifestantes oficialistas.
En una zona del sur de Caracas, efectivos de la Disip, la policía política, con los rostros cubiertos y con armas largas detuvieron a un transeúnte en una operación estilo comando.
También hubo incidentes en Maracaibo, capital del occidental estado Zulia, durante una manifestación opositora que chocó con efectivos de la Guardia Nacional.
Algo parecido sucedió en Barquisimeto, capital del estado Lara en el centro del país. Una marcha opositora fue disuelta por los efectivos militares para no permitirles llegar a la sede de la autoridad electoral.
Decisiones electorales
Mientras tanto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que será este lunes cuando dé a conocer su veredicto sobre cuántas de las firmas entregadas para solicitar el referéndum presidencia son válidas y cuántas serán sometidas a verificación.
No hay cifras oficiales sobre heridos o víctimas.
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El domingo en la mañana, el CNE aprobó el reglamento que regirá el proceso de verificación de las firmas consignadas por la oposición para solicitar un referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez.
La autoridad electoral propone la instalación de 1.000 mesas de verificación en todo el país para que los electores cuyas firmas son calificadas como "dudosas" tengan la oportunidad de ratificar si firmaron o no para pedir la consulta popular.
Se ha informado que por lo menos un tercio de las planillas entregadas fueron llenadas con lo que las autoridades electorales llaman "caligrafía similar", pero las cifras definitivas serán dadas a conocer el lunes.
El reglamento fue aprobado con la presencia de solo tres directores, de un total de cinco, del tribunal electoral. Los dos directores faltantes fueron postulados para formar parte de ese cuerpo por las organizaciones opositoras.
Otros dos de los directivos fueron designados por las fuerzas que apoyan al gobierno. Y al presidente de la institución, Francisco Carrasquero, aunque fue elegido por su independencia, se le atribuyen simpatías por el gobierno.
Hasta ahora, la posición de la coalición opositora Coordinadora Democrática es la de no participar en el proceso de verificación de las firmas porque lo consideran una "maniobra" de tres miembros del CNE (que forman mayoría) y a quienes acusa de favorecer los intereses del presidente Hugo Chávez.
El viernes pasado, la oposición convocó a una movilización para protestar contra la decisión de la autoridad electoral de objetar esas firmas. La marcha terminó con por lo menos una persona muerta, cerca de 40 heridos y decenas de detenidos.