El presidente de Estados Unidos, George Bush, anunció el envío de tropas estadounidenses a Haití.
Las tropas serán "elemento principal" en una fuerza internacional que tratará de ayudar a estabilizar la situación en Haití.
Horas antes, el presidente Jean-Bertrand Aristide abandonó el país.
En algunas localidades haitianas la gente ha salido a la calle a celebrar, pero en la capital, Puerto Príncipe, simpatizantes del mandatario han manifestado su descontento.
Informes desde la ciudad indican que se halla muy cerca del caos total.
Entretanto, fuerzas canadienses mantienen el orden en el aeropuerto.
El vuelo de Aristide
El mandatario haitiano abandonó el país tras semanas de una violenta rebelión en su contra, diciendo que quería evitar un derramamiento de sangre.
A través de un comunicado leído por el primer ministro Yvon Neptune en una conferencia de prensa, Aristide dijo que "la constitución no debe ahogarse en la sangre de la población haitiana... si mi renuncia evita un derramamiento de sangre, acepto irme".
En las áreas bajo control de la oposición, hubo expresiones de júbilo.
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El máximo responsable de la Justicia en Haití, Boniface Alexandre, anunció que reemplazará a Aristide. De acuerdo con la constitución haitiana, en caso de que falte el presidente, un juez de la Corte Suprema debe ocupar su lugar hasta que se realicen nuevas elecciones.
Alexandre llamó a la población a mantener la calma.
Cientos de seguidores de Aristide se reunieron afuera del palacio presidencial en Puerto Príncipe al enterarse de la noticia.
Según se informa, están armados y se han registrado actos de violencia; se escuchan disparos y al menos una estación de gasolina está en llamas.
El embajador de Estados Unidos en Haití anunció que fuerzas internacionales llegarán pronto al país.
Francia urgió a que se envíe ayuda humanitaria.
Por su parte el presidente estadounidense declaró que los marines ayudarán a "traer el orden y la estabilidad a Haití".
El mandatario exhortó a los haitianos a "rechazar la violencia" y contribuir a que la transición funcione.
El líder rebelde Guy Philippe dio la bienvenida a la intervención extranjera, y anunció que ya pasó el momento de pelear.
"Sólo queremos paz", dijo a la BBC.
Philippe aseguró que estaba camino de Puerto Príncipe, donde sus hombres ayudarán a reestablecer el orden, y negó tener ambiciones políticas.
De madrugada
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La constitución no debe ahogarse en la sangre de la población haitiana... si mi renuncia evita un derramamiento de sangre, acepto irme
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Un jet blanco, sin nada que lo identificara, salió del aeropuerto de Puerto Príncipe en la madrugada caribeña y se piensa que el presidente estaba a bordo, junto con su esposa y el jefe de seguridad del palacio presidencial.
Nadie vio a Aristide abordar el avión, pero funcionarios estadounidenses y franceses confirmaron que el presidente ya no estaba en Haití.
No está claro dónde se encuentra Aristide desde que partió. Un vocero del gobierno de la vecina República Dominicana le dijo a la agencia AFP que el avión del hasta ahora presidente había aterrizado en Santo Domingo.
Se piensa que pedirá asilo en Panamá, Marruecos, Taiwán o Sudáfrica.
La Casa Blanca, que al parecer ayudó á organizar los detalles de su partida, recibió con beneplácito la noticia.
El gobierno de George W. Bush dijo que Aristide tomó la decisión correcta para el pueblo haitiano al renunciar.
Presión
Aristide ha estado bajo intensa presión impartida tanto por los rebeldes armados que lograron tomarse la mitad del país en las últimas semanas, como por la comunidad internacional, cuyas sugerencias de que su dimisión era la solución a la crisis se tornaron cada vez más fuertes.
En la capital, se ve humo saliendo del palacio presidencial.
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El mandatario, quien insistía en terminar el período presidencial para el que fue elegido, parece haber aceptado que quedarse en el poder hasta 2006 no era posible.
La noticia llega luego de que La Casa Blanca culpara directamente al mandatario de la crisis que atraviesa el país caribeño, haciendo eco de los comentarios de Francia y Canadá, que también le habían sugerido a Aristide que examinara con cuidado su situación.
El presidente partió cuando las fuerzas de la oposición estaban a las puertas de la capital, Puerto Príncipe, amenazando con atacar en cualquier momento.
Aristide, un ex sacerdote católico, había llegado al poder en 1991, como el primer presidente de Haití elegido democráticamente pero, unos meses después, fue depuesto por un grupo de militares.
En 1994, tras el éxito de la presión internacional -especialmente de Estados Unidos-, fue reinstaurado en el poder.
Aristide fue elegido nuevamente presidente, en 2000, pero su popularidad se desvaneció progresivamente, entre denuncias de corrupción y violencia política.