EE.UU. no ha puesto como condición la renuncia de Aristide para una solución a la crisis.
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Las autoridades de Haití aguardan este sábado la llegada de una misión internacional que intentará superar el estancamiento político entre el gobierno y la oposición y buscar una salida a la violenta crisis desatada hace más de dos semanas.
La comitiva incluirá funcionarios de Estados Unidos, Canadá, Francia, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM) y tendrá la misión de seguir analizando un plan de paz con el gobierno y la oposición.
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Principales recomendaciones de CARICOM para Haití
La puesta en libertad de los detenidos políticos.
El desarme de los grupos con afiliación política.
La condena de la violencia por parte de la oposición.
La necesidad de que la oposición se muestre dispuesta a negociar.
El nombramiento de un primer ministro independiente y neutral, que cuente con la confianza del público.
El nombramiento de un consejo electoral provisional de amplia base para organizar nuevos comicios legislativos.
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El presidente Jean-Bertrand Arisitide recibió el viernes la propuesta internacional.
El embajador de EE.UU. en Puerto Príncipe, James Foley, se reunió con el mandatario haitiano y lo urgió a que aceptara el plan, que contempla -entre otros puntos- el nombramiento de un primer ministro independiente que forme un nuevo gabinete con representantes de la oposición.
La propuesta internacional para Haití conjuga las recomendaciones adelantadas por la CARICOM a finales de enero, la resolución aprobada por la OEA el jueves, y varias declaraciones del departamento de Estado de EE.UU.
La situación de Aristide
La Casa Blanca ha señalado que la renuncia de Aristide no es una condición básica para encontrar una solución al conflicto en el país caribeño.
Sin embargo, en declaraciones a la BBC, Paul Deniz, dirigente de la opositora Convergencia Democrática, señaló que "Aristide es el problema. Aristide tiene que salir del poder".
"La actual situación es alarmante y peligrosa", según la ONU.
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Mientras tanto, Haití se vio nuevamente sumido en la violencia entre simpatizantes del gobierno y seguidores de la oposición política.
En los más recientes choques, por lo menos 20 personas resultaron heridas en la capital, Puerto Príncipe, cuando grupos que apoyan a Aristide dispararon contra estudiantes que se manifestaban contra su gobierno.
Por su parte, la oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (ACNUR) se prepara para atender una posible oleada de refugiados, tal como ocurrió en una crisis previa ocurrida en 1994.
"Estamos dialogando con los países de la región para ver de qué manera podemos asistirlos ante un eventual éxodo", dijo a la BBC la portavoz de ACNUR en Ginebra, Virginia Zekrya.
ONU preocupada
El director de asuntos políticos de la ONU, Kieran Prendergast, señaló que la organización está por designar un asesor especial sobre el caso.
"La situación actual es alarmante y peligrosa. Estamos evaluando nuestro papel para ver como la ONU puede ayudar más para facilitar los esfuerzos de mediación", señaló.
Prendegast agregó que la próxima semana presentará un informe sobre la situación ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Por otro lado, Francia -uno de los miembros permanentes del Consejo- advirtió el viernes sobre el empeoramiento de la crisis en su antigua colonia.
"La creciente violación de derechos humanos es intolerable", dijo el embajador de Francia ante la ONU, Jean-Marc de la Sabliere.