Las Naciones Unidas acusan a los paramilitares colombianos de no respetar su propio compromiso con el proceso de desmovilización.
El gobierno espera lograr la desmovilización de 20.000 "paras".
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El proceso de paz del gobierno colombiano con los paramilitares de derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) pende de un hilo.
Las Naciones Unidas emitieron un comunicado que dice que los paramilitares violan el cese al fuego autoimpuesto como un requisito previo a las conversaciones de paz.
La declaración es similar a la que produjera recientemente el gobierno de Estados Unidos, lo que siembra dudas sobre la capacidad del Ejecutivo colombiano para continuar con las polémicas negociaciones para desarmar a 20.000 paramilitares en 2005.
Los asesinatos de los activistas de derechos humanos María Lucero Henao y su hijo Yamid son apenas un ejemplo de las violaciones a la tregua cometidas por los paramilitares.
A diferencia de los otros 600 asesinatos selectivos que los grupos de derechos humanos han imputado a las AUC, este caso ha sido ampliamente difundido por la ONU en Bogotá, por lo que al gobierno se le dificulta hacerse de la vista gorda.
Gobierno acepta
En respuesta a la denuncia de la ONU, el gobierno señaló que hay evidencia de violaciones por parte de los paramilitares, por lo que el proceso de paz está en peligro.
"Tengo que confesar lo que es una realidad: el cese de hostilidades ha sido violado", dijo el alto comisionado para la Paz del gobierno colombiano, Luis Carlos Restrepo, en declaraciones desde Berlín, donde el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, culminó una gira por Europa.
Para Carlos Castaño, negociador de las Autodefensas Unidas de Colombia, la única forma de mantener la tregua es concentrar a sus hombres en zonas de seguridad resguardadas por el gobierno.
"El cumplimiento con el cese de hostilidades ha sido una intención real en la organización armada, pero debemos aceptar que este cese no ha podido cumplirse plenamente, dado que nuestra organización se ha venido desarrollando en medio de una confrontación donde las guerrillas nunca han cesado su agresión", dice Castaño en una carta a medios de comunicación de Colombia.
Cuesta arriba
Castaño pide zonas de seguridad donde los paras puedan retirarse en paz.
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En diciembre del 2002, las AUC declararon un cese al fuego y empezaron negociaciones con el gobierno.
Desde un principio el proceso ha estado lleno de dificultades.
La primera es que los paramilitares, considerados la facción más violenta de la guerra en Colombia, quieren una amnistía general, incluso para los involucrados en cientos de masacres.
La segunda es que muchos de los altos comandantes de las Autodefensas también figuran en las listas de mayores narcotraficantes.
La pacificación de miles de hombres armados no es poca cosa para el sangriento conflicto civil colombiano, pero no todos los colombianos están dispuestos a pagar cualquier precio por lograrla.