Los estrechos vínculos entre los gobiernos de Venezuela y de Cuba preocupan a los funcionarios estadounidenses.
Noriega habló de lo que llamó un creciente protagonismo de Castro en la región.
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"Aquellos que están desestabilizando a los gobiernos democráticamente
electos, interfieren en los asuntos internos de otros gobiernos, y están
jugando con fuego", señaló este martes Roger Noriega, el jefe de la
diplomacia estadounidense para América Latina.
Para este funcionario estadounidense Fidel Castro es cada día más provocativo y señaló que el líder cubano "parece tener la nostalgia de desestabilizar gobiernos electos".
"Está muy claro que Castro está cada vez más activo en la región", dijo
Noriega.
"Esto provocó gran preocupación entre los líderes latinoamericanos con los
que me encontré, porque ellos comprendieron que él no está comprometido con un proceso democrático y está tratando de perjudicar las democracias en esos
países", añadió.
Preocupación también por Caracas
En este sentido, Noriega también expresó su preocupación por la actitud del gobierno venezolano, haciéndose eco a lo que ya dijeron otros funcionarios de la administración Bush recientemente.
El lunes, por ejemplo, el portavoz del Departamento de Estado ya había
expresado su inquietud ante los vínculos entre Cuba y Venezuela. Otros asesores del gobierno, que pidieron no ser identificados, dijeron que los recursos venezolanos habrían sido decisivos en el derrocamiento del
presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, beneficiando así al líder
cocalero Evo Morales.
EE.UU. recuerda a Castro que no debe intervenir en procesos en países donde hay un gobierno electo.
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Pese a estas acusaciones, el subsecretario de Estado aclaró que no podía confirmar que la financiación para la desestabilización proceda de Venezuela.
"No estoy en condiciones de hacerlo de manera específica", dijo Noriega ante la insistencia de los periodistas aunque admitió que era claro que Chávez se consideraba más amigo de Fidel Castro que de EE.UU.
"Es sumamente evidente que el presidente Chávez no se considera como un estrecho amigo de los Estados Unidos", declaró.
Pese a su preocupación el funcionario estadounidense aseguró que su país
tratará el tema de manera multinacional, a través de otros amigos
latinoamericanos y aseguró que de ninguna manera se estaba contemplando una acción militar.
"Las reglas del juego tienen que ser respetadas en Venezuela", dijo.