Con un discurso del presidente de Cuba, Fidel Castro, culminó la celebración del 45 aniversario del triunfo de la revolución cubana.
"Felicito a todos los que comparten la hermosa convicción de que un mundo mejor es posible
¡Lucharemos junto a ellos y venceremos!".
Con esas palabras, Castro concluyó su alocución, que duró unos 45 minutos. Su primera parte estuvo centrada en el recuerdo de los acontecimientos de 1959.
"Nuestros objetivos nunca fueron la búsqueda de gloria, honores ni reconocimientos individuales o colectivos", dijo el mandatario.
"Los que hoy ostentamos el legítimo derecho de llamarnos revolucionarios cubanos nos vimos obligados, sin embargo, a escribir lo que ha resultado una página sin precedentes en la historia", afirmó.
"Tan pronto nuestro heroico pueblo logró una verdadera y plena independencia, la casi totalidad de sus élites gobernantes se unieron a Estados Unidos para destruir la revolución e impedir las conquistas políticas y sociales que rápidamente estábamos realizando", agregó.
Según él, "desde el propio año 1959, se iniciaron las agresiones con el empleo de todos los medios económicos y políticos, incluidos la violencia, el terrorismo y la amenaza del empleo masivo de la fuerza militar de Estados Unidos".
"La fuerza y no el derecho, como ha venido ocurriendo a lo largo de milenios, continuó siendo el factor fundamental en la vida de la humanidad", señaló Castro.
Asalto final
Durante su intervención, el gobernante cubano también reiteró sus críticas al capitalismo.
"La globalización neoliberal impuesta al mundo, diseñada para un mayor saqueo de los recursos naturales del planeta, ha conducido a la mayoría de los países del Tercer Mundo, y de modo especial a los de América Latina a una situación desesperada e insostenible", dijo.
Elián González, el "niño balsero", fue uno de los invitados a la ceremonia.
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"Si a esto se unen viejas y nuevas formas de saqueo, como el intercambio desigual, la fuga incesante y obligada de capitales, el robo de cerebros, el proteccionismo, los subsidios y los ucases de la Organización Mundial de Comercio (OMC), a nadie deben extrañar las crisis y los acontecimientos que tienen lugar en Sudamérica", añadió.
Refieriéndose específicamente a Latinoamérica, Castro aseguró que es "la región del mundo donde con más rigor y exigencia se aplicó la globalización neoliberal".
"Ahora enfrenta el desafío del ALCA, que barrería las industrias nacionales y convertiría el MERCOSUR y el Pacto Andino en apéndices de la economía norteamericana: un asalto final contra el desarrollo económico, la unidad y la independencia de los pueblos latinoamericanos", indicó.
El mandatario leyó su discurso en el teatro Carlos Marx y fue el último acto de una gala cultural y política con que festejó el triunfo de la revolución castrista con que llegó al poder el 1º de enero de 1959.
Ese día, los guerrilleros encabezados por Castro derrocaron ese día al entonces presidente Fulgencio Batista, quien abandonó la isla.