Estados Unidos y cuatro países centroamericanos alcanzaron este miércoles un "histórico acuerdo de libre comercio", según anunciaron los ministros de comercio de estos países tras maratónicas negociaciones.
Los representantes de los países firmaron el acuerdo.
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"Acogemos este paso que estamos dando ahora como un paso histórico", dijo Robert Zoellick, el representante comercial de los EEUU.
"Es un momento especial para todos en la región", agregó.
Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua serán los cuatro países que forman parte de este acuerdo, conocido como CAFTA por sus siglas en inglés.
"El acuerdo tiene todas las condiciones necesarias para que podamos celebrarlo ampliamente: nos abre oportunidades y esperanza", señaló Miguel Lacayo, ministro de Economía de El Salvador.
Por su parte, la ministra de Economía de Guatemala, Beatriz Ramírez, enfatizó que el CAFTA podría crear "el clima necesario para las inversiones" y
aumentar el crecimiento en la región.
Dificultades y beneficios
Según explicó Robert Zoellick, pese a las dificultades en varios temas como
el textil, la agricultura, los servicios y la propiedad intelectual, el acuerdo beneficiaría a ambas partes. Por ejemplo, más de la mitad de las actuales exportaciones agrícolas
estadounidenses a Centroamérica - que son las de mayor importancia junto con los textiles - quedarán libres de aranceles.
Se trata de exportaciones de carne, algodón, trigo, soja, frutas y verduras,
maíz, productos procesados y lácteos.
Además Centroamérica ahora establecerá un marco legal para darle más seguridad a los inversionistas estadounidenses.
A cambio, EE.UU. eliminará la mayoría de sus tarifas agrícolas en un plazo de
15 años.
Además, en opinión de la ministra guatemalteca, lo importante del proceso fue que se logró una unidad de voz entre estos cuatro países.
"Este acuerdo nos demuestra una vez más la necesidad de estar integrados en Centroamérica, de trabajar en la unión aduanera y la armonización de la
legislación", señaló.
El tema de los textiles fue el obstáculo para Costa Rica.
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Sin embargo, uno de los momentos más difíciles para cerrar el acuerdo fue la decisión de Costa Rica de retirarse el martes de las negociaciones temporalmente. Los costarricenses señalaron que prefieren tratar sus diferencias comerciales directamente con Washington.
Esta decisión creó cierta inquietud entre los observadores del
proceso, ya que lo vieron como una prueba de que los países centroamericanos no habrían logrado mayores concesiones por parte de los estadounidenses.
Largas negociaciones
Pese a estas inquietudes, y a las críticas de algunos sectores, los
ministros reunidos insistieron en que el acuerdo traerá beneficios a
la región.
"El acuerdo es balanceado, beneficia a la región, beneficia nuestra relación
con Estados Unidos y nos da la oportunidad de recuperar sendas de desarrollo sostenido... y mejorar los ingresos de nuestra gente", aseguró Mario Arana, ministro de Industria y Comercio de Nicaragua.
Por su parte, el ministro de Economía de Honduras, Norman García, opinó que generar empleos es la mejor arma contra la pobreza de su país y este acuerdo podría ayudar a crearlos.
"Honduras requiere estimular la inversión para generar empleo. El empleo produce bienes y servicios que tienen que ser colocados en algún lado. Este acuerdo responde a una necesidad de buscar mercados nuevos", enfatizó.
Todavía un largo camino
Ahora el acuerdo tiene todavía que ser aprobado por los congresos de todos
los países, incluyendo el estadounidense.
El encuentro fue con Robert Zoellick, representante comercial de EE.UU.
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Zoellick indicó que el texto completo será conocido por el público una vez
que el presidente George W. Bush lo envíe al Congreso dentro de unos 90
días.
Una vez que el Congreso lo reciba, según la ley de promoción del comercio exterior conocida como "fast track", podrá aprobarlo o rechazarlo, sin ninguna modificación.
Sin embargo, pese a las expectativas, habrá que esperar a haber sentimiento en el Congreso.
Según algunos analistas, el gobierno estadounidense tendrá que hacer una
gran labor de convencimiento ya que varios legisladores ya han manifestado
su oposición al acuerdo porque creen que no se han incluido todas las
cláusulas laborales y ambientales necesarias.
Además, los sindicatos estadounidenses advirtieron que se opondrán a cualquier tratado de libre comercio, ya que según ellos, este tipo de pactos implica menos trabajo para ellos.
Este tipo de oposición podría volverse más significativa en un año electoral como será el 2004, donde la economía será el tema doméstico de más importancia en las campañas electorales.
Asimismo, se espera que haya críticas en los países centroamericanos, ya que si bien oficialmente todo fue alegría, en los pasillos de las negociaciones sí se escucharon algunas lamentaciones porque la oferta estadounidense no fue tan "generosa" como habrían esperado algunos empresarios.
"Hay esperanza de que este acuerdo sea un comienzo para lograr más apertura para nuestros productos, pero sinceramente, habrá que esperar porque los avances que se lograron en sectores clave, como el textil, dejan mucho que desear", expresó así sus inquietudes un empresario guatemalteco que prefirió no ser identificado.