El informe afirma que se lanzaron alrededor de 13.000 bombas de racimo.
|
Cientos de muertes de civiles iraquíes, durante la invasión a Irak liderada por Estados Unidos, pudieron haberse evitado, afirma el grupo defensor de derechos humanos, Human Rights Watch.
Un nuevo informe presentado por el grupo basado en Nueva York, titulado "Fuera de objetivo" examina las circunstancias en las cuales murieron civiles, en el conflicto iraquí.
El documento concluye que muchas muertes podrían haberse evitado de haber renunciado a utilizar bombas de racimo y ataques de precisión contra dirigentes iraquíes.
Nadie sabe con exactitud cuantos civiles iraquíes murieron en este conflicto. Human Rights Watch no presentó cifras sino que estudió la forma en las que los civiles perecieron.
La organización reconoce que fuerzas estadounidenses y británicas por lo general trataron de evitar la muerte de iraquíes, que no estuvieran involucrados en el combate.
Gran cantidad de bajas civiles ocurrieron en zonas construidas.
|
Además, señala que muchas de las acciones de los iraquíes, por ejemplo, el despliegue de combatientes paramilitares irregulares, vestidos de civiles, evitó la distinción entre combatientes y no combatientes.
Un número importante de bajas civiles ocurrieron durante combates en tierra en áreas construidas como Nasariya y Bagdad.
Las críticas
Sin embargo, Human Rights Watch hace serios cuestionamientos a la forma específica en que fueron empleadas las armas.
Critica fuertemente el uso de bombas de racimo en áreas pobladas y estima que alrededor de 13.000 bombas de este tipo fueron lanzadas, conteniendo casi 2 millones de sub-municiones, que podrían haber matado o herido en exceso a mil personas.
El grueso de esas municiones de racimo fue lanzado por los sistemas de artillería estadounidense.
El informe establece, que el Ejército de Estados Unidos necesita aprender una lección que su Fuerza Aérea ya ha adoptado, y es que las llamadas bombas de racimo no pueden ser utilizadas en áreas pobladas sin que causen una gran pérdida de vidas humanas.
La organización obtuvo datos de los hospitales de Hilla, Najaf y Nasariya que muestran el ingreso de 2.279 víctimas civiles en marzo y abril, de las cuales 678 murieron.
El documento también condena de política de los llamados ataques de precisión contra el liderazgo iraquí. En 50 de esos ataques, según el grupo defensor de los derechos humanos, ningún líder iraquí murió, pero si provocaron docenas de bajas civiles.
Además, señala las fallas de inteligencia, " No tiene caso utilizar una arma de precisión", dijo el director ejecutivo de la organización, Kenneth Roth, " si el blanco no ha sido localizado con precisión".