El gobierno de Estados Unidos anunció que compañías de países que se opusieron al conflicto en Irak no serán consideradas en las licitaciones para los lucrativos contratos de reconstrucción iraquí.
Empresas iraquíes podrán participar de las licitaciones para contratos.
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El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Paul Wolfowitz, indicó que habrá restricciones para la postulación a los 26 contratos más importantes, cuyo valor se calcula en más de $US18.000 millones.
Según Wolfowitz, esta política es necesaria para proteger "intereses esenciales de seguridad" estadounidenses.
Los contratos incluyen áreas tales como petróleo, electricidad, comunicaciones, agua, vivienda y centros de trabajo públicos, y sólo podrán ser adjudicados a empresas de EE.UU., Irak y los países que apoyaron la guerra.
La veda excluye compañías de estados como Francia, Alemania, Canadá y Rusia, aunque Washington aclaró que sí podrán trabajar como subcontratistas.
El gobierno estadounidense comunicó que 63 países podrán competir en licitación abierta por los contratos principales.
Según el corresponsal de la BBC en el Pentágono, Nick Childs, la Casa Blanca ya había indicado -aún antes del conflicto- que los países opuestos a la guerra pagarían el precio cuando llegara el momento de compartir la reconstrucción de la posguerra.
Futuros esfuerzos
Wolfowitz explicó que esperaba que las compañías excluidas presionen a sus gobiernos para unirse a los esfuerzos para sacar a Irak adelante.
Sólo 63 países podrán participar en las licitaciones.
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"Limitar la competencia por los contratos principales propiciará la expansión de la cooperación internacional en Irak y en esfuerzos futuros", indicó Wolfowitz.
La medida -señalan los analistas- probablemente no será bien recibida por Francia y a Alemania, así como a otros aliados tradicionales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
En tanto, el anuncio tranquilizará a países como el Reino Unido, Italia y España, que aportaron tropas para Irak, pero cuyas compañías fueron excluidas de la primera ronda de negociaciones que incluyó sólo a compañías estadounidenses.
El principal contratista en Irak es la corporación Bechtel, una firma constructora estadounidense que tiene un contrato para reconstruir la infraestructura iraquí por un valor de $US1.000 millones.
El otro contratista más importante es Kellogg, Brown & Root (KBR), una subsidiaria de la compañía petrolera Halliburton.