El sustento ciudadano directo parece ser la esperanza del nuevo presidente
de Bolivia, Carlos Mesa, para gobernar sin que los partidos políticos
tradicionales que dominan el parlamento lo acorralen al extremo de paralizar al ejecutivo.
Mesa prometió un referéndum sobre el tema del gas.
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Mesa ha definido su gestión como un gobierno de transición y se ha planteado tres tareas principales que dependen de la acción parlamentaria, como la instalación de una Asamblea Constituyente, la revisión de la Ley de
Hidrocarburos y la convocatoria a un referéndum para definir una política de
exportación de gas natural.
La intención que Mesa manifestó en el discurso con que asumió la presidencia, en sentido de que los partidos políticos no participen en el ejecutivo, se
ha expresado en la posesión de un gabinete de personas alejadas de la
política.
"Los ministros sólo se representan a sí mismos", dijo el nuevo canciller,
Juan Ignacio Siles.
Novedoso
Un gobierno alejado de los partidos políticos es una experiencia inédita en
Bolivia, tal como lo ha reconocido Mesa. "El riesgo es el naufragio total",
dijo Mesa al referirse a los peligros de su futura gestión.
Los partidos tradicionales, que conforman la mayoría del parlamento y que hasta el pasado viernes eran miembros de la coalición gobernante, han manifestado que ejercerán una actitud constructiva ante el nuevo gobierno y posibilitarán la aplicación de las propuestas del ejecutivo.
Este anuncio contradice la actitud pasada de estas agrupaciones, que en su apoyo al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, hasta hace cinco días se manifestaban opuestas a revisar la Ley de Hidrocarburos o convocar a un referéndum para decidir lo que Bolivia hará con sus grandes reservas de gas natural.
Sánchez de Lozada basó su gobierno en una amplia mayoría parlamentaria
conformada por la alianza del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR),
el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), la Nueva Fuerza
Republicana NFR) y Unión Cívica Solidaridad.
Esta alianza le permitió a Sánchez de Lozada imponer fácilmente las leyes
diseñadas por el ejecutivo y paralizar totalmente cualquier acción de la
oposición política.
Mesa busca satisfacer a los distintos sectores de la convulsionada población boliviana.
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El MNR, MIR y NFR mantuvieron su apoyo a Sánchez de Lozada hasta los últimos momentos, en medio de un generalizado repudio ciudadano contra el ahora ex mandatario, por los enfrentamientos entre el ejército y la policía contra los manifestaciones que pedían que el ejecutivo descarte un proyecto de exportación de gas natural.
El resultado de estos choques fue la muerte de 74 personas, lo que convirtió la protesta en un indignado movimiento social que exigió y obtuvo la renuncia de Sánchez de Lozada.
Apoyo a Mesa
El movimiento social de los vecinos de El Alto, ciudad
contigua a La Paz y donde se originaron las protestas que acabaron con el gobierno de Sánchez de Lozada, ha manifestado su apoyo al nuevo presidente.
Durante un acto en homenaje a los 74 muertos durante la movilización popular en la ciudad de El Alto, no fueron los nombres de los dirigentes sindicales
ni indígenas los que coreaba la multitud, sino el del nuevo presidente
Carlos Mesa.
Mesa mantiene una imagen libre de las acusaciones de corrupción que han
sumido en el desprestigio a muchos de los políticos locales, lo que genera expectativas en gran parte de la población que pide una gestión eficiente libre de los intereses partidarios.
Evo Morales, diputado y líder sindical, quien es jefe del Movimiento al
Socialismo, la segunda fuerza parlamentaria, que llevó a cabo una dura oposición al gobierno de Sánchez de Lozada, admitió que "por lo menos en el discurso" hay coincidencias con el nuevo gobierno.
"Lo más importante es gobernar con el pueblo", afirma Morales. "Si los
partidos en el parlamento no apoyan al presidente, entonces ahí está el
pueblo".
El diputado Hugo San Martín, una voz disidente dentro del MNR, coincide con
este criterio de que "el consenso popular y la participación activa de los
ciudadanos" puede ser la fortaleza del gobierno presidido por Mesa.