Mesa incorporó a su gabinete a dos representantes indígenas.
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El nuevo equipo de gobierno de Bolivia tomó posesión de sus cargos y juró ante el presidente, Carlos
Mesa.
El nuevo gabinete está compuesto en su mayoría de políticos independientes y tecnócratas, no conectados a los principales partidos políticos de Bolivia.
El flamante mandatario boliviano, quien asumió el cargo tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada el viernes, incorporó también a su gabinete a dos indígenas, uno de ellos un aymara que estará a cargo del Ministerio de Educación.
El otro, Justo Seoane, un indígena del oriente del país, encabezará un nuevo ministerio, el de Asuntos Indígenas y Pueblos Originarios, que buscará canalizar las demandas de ese sector y así lograr una mayor inclusión social, uno de los principales problemas que desencadenaron en las recientes revueltas.
Otra novedad es que se estableció la figura de un delegado presidencial contra la corrupción.
Durante la ceremonia de juramentación realizada en el Palacio de Gobierno de La Paz ante el cuerpo diplomático, Mesa llamó a los nuevos miembros del gabinete a que demuestren "absoluta transparencia" durante el ejercicio de sus labores.
Choques
El nuevo presidente quiere que se investigue la violencia estatal que dejó más de 70 muertos.
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Por otra parte, el nuevo mandatario de Bolivia se mostró partidario de investigar y aclarar quiénes son los responsables de la violencia estatal que causó la muerte de 74 manifestantes e indignó y movilizó a la población al punto de obligar a Gonzalo Sánchez de Lozada a renunciar a la presidencia.
El primer contacto de Mesa con la población en su calidad de presidente, fue una ceremonia de homenaje a los muertos ocasionados por la represión militar y policial a protestas ocurridas en Bolivia en el transcurso de los pasados siete días.
El presidente Mesa dejó en claro que es atribución del Congreso establecer la responsabilidad de Sánchez de Lozada y sus colaboradores por la violencia estatal desencadenada contra manifestantes.
El líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) Felipe Quispe, advirtió que el nuevo gobierno enfrentará nuevas protestas dentro de los próximos 90 días, si no revierte algunos de los planes del anterior gobierno, entre ellos el proyecto de exportar gas que estuvo en el centro de las revueltas.