Este domingo el nuevo presidente de Bolivia, Carlos Mesa Gisbert, tomará juramento a los integrantes de su gabinete de gobierno, según anticipó el vocero de prensa del mandatario Oswaldo Candia.
Mesa dijo estar dispuesto a presidir "un gobierno de transición".
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El portavoz anticipó que los ministros y funcionarios elegidos por Mesa para acompañarlo en su gestión no pertenecen a los círculos políticos tradicionales del país.
El sábado, la capital pareció volver paulatinamente a su ritmo habitual luego de que Mesa ordenara la retirada del ejército y la policía de las calles, protagonistas de los violentos choques con manifestantes que reclamaron con insistencia la dimisión de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Tras su renuncia el viernes por la noche y su salida del país con rumbo a Estados Unidos, junto a sus colaboradores, el país da signos de volver a la calma y mantenerse expectante.
Por primera vez en una semana el servicio de transporte público volvió a funcionar en La Paz, y las actividades comerciales se reanudaron poco a poco.
Muchos de los cientos de miles de manifestantes de todo el país que acudieron a La Paz a pedir la renuncia del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, empezaron también a retornar a sus lugares de origen.
En una de sus primeras declaraciones, el presidente Mesa
Gisbert, ofreció investigar las muertes registradas durante la convulsión social que determinaron su ascenso al poder.
Mesa prometió "no olvidar" a los 74 bolivianos muertos durante las manifestaciones de sindicalistas e indígenas contra los planes oficiales de exportar gas natural a EE.UU. y México a través de Chile.
"Las cosas ocurridas tiene que ser evaluadas y sancionadas según
lo que ocurrió. Mi compromiso es ni olvido ni venganza", manifestó el mandatario, quien fuera vicepresidente del anterior gobierno.
"Los mejores ciudadanos"
Igualmente Mesa expresó que gobernará sin los partidos políticos y formará su equipo de colaboradores entre "los mejores ciudadanos", en lo que se considera un intento de distanciarse de la política de su predecesor basada en alianzas partidarias.
El establecimiento de una Asamblea Constituyente que permita "un diseño de sociedad distinto" será uno de los asuntos principales que encarará la administración de Mesa para tratar de superar la crisis.
Junto a la revisión de la Ley de Hidrocarburos, Mesa prometió convocar a un referendo mediante el cual la población decidirá cómo serán aprovechadas las grandes reservas de gas natural que posee Bolivia.
En ese sentido, el mandatario remarcó que la venta de gas de su país es indispensable para hacer frente a las graves dificultades económicas.
En una entrevista periodística, Mesa señaló: "Mi responsabilidad como presidente es la conciencia absoluta de que la venta de gas es indispensable para Bolivia. Bolivia no puede darse el lujo de no vender su gas".