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José Baig
Enviado especial de la BBC a Bolivia
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Parecía un sábado cualquiera en La Paz. Los comercios abrieron sus puertas, los mercados comenzaron a vender, la gente salió de compras, el transporte público funcionaba casi normalmente.
La partida de Sánchez de Lozada sigue siendo celebrada en La Paz.
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Nada parecía indicar que hacía menos de 24 horas, las calles de La Paz eran el escenario de manifestaciones multitudinarias para pedir la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Hace apenas horas, la ciudad se enfrentaba a la amenaza del desabastecimiento. La falta de gas doméstico y de alimentos estaban a punto de convertirse en un motivo más de inestabilidad social.
Esta sábado en la mañana se veía gente con bolsas de supemercado, las cuadrillas de la municipalidad limpiaban las calles y casi todos los accesos a la ciudad estaban abiertos.
Solo en la Plaza de San Francisco, en el centro de La Paz, había un ambiente parecido al de los últimos días. Miles de mineros, obreros y campesinos llegados desde todo el país marchaban por última vez antes de volver a casa.
El "Goni" se ha ido
"Vinimos a luchar contra la venta del gas y la Ley de Hidrocarburos y estamos contentos de que "el Goni" (un apodo del ex presidente Gonzalo Sánchez de Losada) se ha ido", le dijo a BBC Mundo Fernando, un minero de Oruro.
Agregó que esperan que el nuevo presidente, Carlos Mesa, haga un buen gobierno y que derogue los decretos que provocaron los conflictos de las últimas semanas. "Yo creo que todo eso se va a abolir", dijo Fernando.
Muchos bolivianos confían en que la situación mejorará ahora.
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Los manifestantes llegaban hasta la plaza, saludaban a los grupos que llegaron de todas partes de Bolivia, y marchaban de regreso a los lugares donde se alojaron todos estos días para después regresar a sus lugares de origen.
Nayra, una vecina de La Paz piensa que "todo va a ir bien con el nuevo presidente". Por los disturbios, Nayra estuvo una semana sin ir al trabajo. "No teníamos nada de ingresos, pero el lunes ya estará todo normal", dijo.
Mientras tanto, los bolivianos esperaban la desiginación del nuevo gabinete de gobierno del presidente Carlos Mesa que, según sus promesas, va a estar integrado por funcionarios ajenos a los partidos políticos.