Mesa y Sánchez de Lozada en los buenos tiempos.
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"Efectivamente, tengo la culpa, porque mi cabeza estaba en otra cosa y no donde debía estar...". Estas palabras fueron pronunciadas por Carlos Mesa 24 horas antes de asumir la vicepresidencia de Bolivia.
No se trataba de un arrepentimiento prematuro sobre la responsabilidad que estaba a punto de asumir. Lo que ocurrió aquel 5 de agosto de 2002 es que el historiador y periodista estrelló su automóvil contra un autobús del transporte público.
Ese choque en la víspera de su debut en un cargo político puede considerarse, bajo la luz de los últimos acontecimientos, como premonitorio.
Los hechos que han precedido su llegada a la presidencia a los 50 años de edad también han tenido la violencia de un choque frontal.
Independencia a ultranza
El 13 de octubre de 2003, el entonces vicepresidente chocó contra su propio presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, y los partidos de la coalición cuando retiró su apoyo al gobierno por la forma en que el ejército se había comportado en los enfrentamientos con la oposición.
Decenas de personas habían muerto en la localidad de El Alto.
La decisión de Mesa le acarreó duras críticas incluso dentro del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) -el partido de Sánchez de Lozada-. El jefe de la bancada de la agrupación en el Senado, Joaquín Monasterio, no pudo ser más explícito:
Mesa mostró su desacuerdo con la forma en que el gobierno enfrentó la situación.
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"El MNR está molesto con el señor Carlos Mesa y no creo que haya fluidez en el relacionamiento".
Por su parte, los legisladores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) -el segundo partido de la coalición- lo acusaron de no ejercer el papel de articulador entre el poder Ejecutivo y el Legislativo.
"No estoy con la filosofía de que la razón de Estado justifica la muerte", dijo el vicepresidente para explicar su decisión.
Pero también envió un claro mensaje para aquellos dirigentes de la oposición que promovían su subida al poder en reemplazo de Sánchez de Lozada.
"Ni estoy con la filosofía de los instrumentos y las banderas radicales que pretenden que llegó el momento de destruirlo todo para construir una utopía que nadie sabe a dónde va, ni qué quiere".
Esta posición neutral entre los dos polos en los que está dividida Bolivia fue anticipada por el mismo Mesa cuando asumió su cargo: "Estas manos están limpias, soy y seré independiente".
Esa independencia es su mayor fortaleza y su mayor debilidad en este momento crítico del país: le ha servido para ser elegido como un punto de encuentro de los diferentes bandos políticos, pero también le impide tener un apoyo explícito de ninguna agrupación política.
Datos biográficos
Desde el primer día Mesa dejó bien en claro su independencia.
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Nacido en La Paz el 12 de agosto de 1953, Mesa es egresado en Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, está casado, tiene dos hijos y más de 10 libros escritos.
Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Fue subdirector de un diario, director de dos canales de televisión y creador de una empresa periodística.
En 1994 ganó el Premio Internacional de Periodismo "Rey de España".
Su otra pasión junto con el periodismo es la historia. Mesa es miembro de la Sociedad Boliviana de esta especialidad.
Cuando decidió acompañar a Sánchez de Lozada, varios miembros del gremio de los periodistas lo criticaron por plegarse a lo que ellos consideraban una instrumentalización de su figura por parte del poder político.
El entonces periodista y uno de los analistas políticos más reconocidos del país respondió a sus críticos que "he tomado la opción para poner en práctica mis ideas".
Ya desde ese momento, Mesa demostraba que no temía chocar con nadie.