La renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada fue pedida por el jefe
de uno de sus dos partidos aliados, lo cual debilita aún más la intención
del mandatario de mantenerse en su cargo ante los pedidos de dimisión que
recibió de numerosas organizaciones de la sociedad civil.
Reyes Villa dijo que no puede "estar en contra de la corriente del pueblo".
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El jefe del partido Nueva Fuerza Republicana, Manfred Reyes Villa, luego de
reunirse con Sánchez de Lozada, dijo que no podía mantenerse al margen del
generalizado pedido de la población para apartar al presidente de
su mandato.
La dimisión de Sánchez de Lozada fue exigida ayer por decenas de miles de
personas, que protagonizaron una gigantesca pero
pacífica manifestación en repudio de la violencia gubernamental que provocó
la muerte de por lo menos 70 personas en días pasados.
"Que renuncie"
Reyes Villa dijo que no puede "estar en contra de la corriente del pueblo" y
manifestó que por ello le pidió a Sánchez de Lozada que renuncie, con lo
cual confirmó su alejamiento de la coalición de gobierno y la renuncia de
tres ministros de su partido que integraban el gabinete.
Reyes Villa y su partido ingresaron a la coalición gubernamental hace algo
más de dos meses, lo cual había permitido a Sánchez de Lozada obtener una
amplia mayoría parlamentaria que le brindaba una gran estabilidad política.
Luego del abandono del gobierno por parte de Reyes Villa, a Sánchez de
Lozada sólo le queda el apoyo de Jaime Paz Zamora y su partido, el
Movimiento de la Izquierda Revolucionaria.
Los pedidos para que dimita Sánchez de Lozada, provenientes de sindicatos y
organizaciones vecinales, se extendieron progresivamente y el repudio al
presidente creció al punto que el vicepresidente, Carlos Mesa, le retiró su
apoyo porque dijo que no estaba de acuerdo con la violencia que el ejecutivo
ejerció contra las protestas.
Las manifestaciones que el ejército y la policía reprimieron con dureza
pedían que el gobierno descarte un proyecto de exportación de gas natural a
Estados Unidos y México.
"Golpe de Estado"
Sánchez de Lozada había asegurado que las protestas
formaban parte de un golpe de Estado planeado en su
contra por el diputado y líder sindical Evo Morales,
quien supuestamente contaba para ello con
financiamiento extranjero.
Las protestas paralizaron y aislaron totalmente la
capital boliviana desde hace seis días y esta situación
se extiende progresivamente a las ciudades de
Cochabamba, Oruro, Potosí y Sucre.
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La escasez de alimentos y combustible de uso doméstico en La Paz y la ciudad vecina de El Alto comienza a agudizarse y no hay perspectivas de que mejore la situación, pues hay anuncios de bloqueos de carreteras en varios distritos del país.
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La escasez de alimentos y combustible de uso doméstico
en La Paz y la ciudad vecina de El Alto comienza a
agudizarse y no hay perspectivas de que mejore la
situación, pues hay anuncios de bloqueos de carreteras
en varios distritos del país.
Una huelga de hambre que fue impulsada por la
prestigiosa ex Defensora del Pueblo, Ana María Romero,
en exigencia de que renuncie Sánchez de Lozada,
comenzó a masificarse y ya se unieron al ayuno
voluntario aproximadamente 800 personas en todo el
país, según informes de los organizadores.
La impopularidad de Sánchez de Lozada fue creciendo
desde febrero pasado, cuando en su intento por imponer
un impuesto a los salarios, provocó un generalizado
rechazo, que incluyó un motín policial.
En esa ocasión, los uniformados amotinados obtuvieron
la simpatía de la población y protagonizaron un
enfrentamiento a las mismas puertas de palacio de
gobierno contra el ejército, que provocó la muerte de
11 policías, cuatro militares y 20 civiles.