Decenas de miles de personas marcharon en la ciudad de
La Paz este jueves para exigir la renuncia del
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, un pedido al que
se han sumado los habitantes de otras cuatro ciudades,
que comenzaron a paralizar actividades a convocatoria
de organizaciones civiles y sindicales.
"¡Que caiga Goni!", clamaban los manifestantes.
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Los vecinos de la contigua ciudad de El Alto se desplazaron hacia La Paz en forma pacífica y no hubo incidentes violentos, pues ni la policía ni los militares intentaron impedir que los manifestantes protestaran contra el gobierno.
La masiva manifestación en La Paz y el comienzo de la paralización de actividades en otros cuatro distritos del país ocurren luego de que Sánchez de Lozada propuso una serie de medidas en un intento de superar el generalizado repudio a su gobierno.
El mandatario, junto a los jefes de sus dos principales partidos políticos aliados, anunció que está dispuesto a revisar la Ley de Hidrocarburos, implementar una Asamblea Constituyente y realizar un referéndum consultivo para definir si se exportará gas natural a Estados Unidos y México.
Prácticamente todas las organizaciones vecinales y civiles, los sindicatos y la oposición política rechazaron la propuesta de Sánchez de Lozada e insistieron en que el mandatario dimita.
Casi todos los sectores sociales responsabilizan al presidente por la violencia con que el ejército y la policía reprimió a vecinos de El Alto y La Paz, con un resultado de por lo menos 69 muertos y más de dos centenares de heridos en cuatro días de protestas.
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El gobierno considera que las protestas están motivadas por intereses políticos.
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La Paz y El Alto, habitadas por más de un millón de personas, están totalmente paralizadas y aisladas del resto de Bolivia desde hace siete días a causa de los bloqueos vecinales, y la escasez de alimentos se agravó este jueves, pues casi todos los mercados y tiendas están cerrados.
En medio de esta situación -que no parece tener un fin cercano- el vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, ratificó que retira su apoyo al presidente porque no está de acuerdo con el uso de la violencia por parte del ejecutivo, pero reafirmó que continúa en ejercicio de su cargo.
Mesa aseguró también que se mantiene al margen de la oposición política y organizaciones civiles que exigen la renuncia de Sánchez de Lozada y dijo que ambos bandos en confrontación deben buscar una salida negociada.
Sánchez de Lozada, al lanzar su última propuesta para entablar diálogo con sus opositores, afirmó que si las protestas continúan, es señal de que se trata de acciones promovidas con fines políticos por anarquistas y narcotraficantes que buscan desestabilizar el sistema democrático.
La marcha se realizó de manera pacífica.
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Este jueves las protestas continuaron en cinco de los nueve departamentos en que está dividida la República y muchas personas comenzaron a sumarse a una huelga de hambre que exige la dimisión de Sánchez de Lozada.
Este ayuno voluntario está impulsado por Ana María Romero, que se ganó un gran respeto de la población por su gestión como Defensora del Pueblo durante los pasados cuatro años.
Los grupos de huelguistas, instalados en una docena de lugares, están compuestos por representantes de la Iglesia Católica, prestigiosos intelectuales, artistas y profesionales y sobrepasan más de un centenar en La Paz y varias decenas en otros seis distritos de Bolivia.