El gobierno cubano respondió este lunes a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, sobre las medidas que adoptará contra la isla con el fin de promover el fin de la revolución cubana.
Según el comunicado oficial que apareció en todos los medios de prensa, la Casa Blanca está pagando al exilio de Miami "el fraude y los trucos de esa mafia en los comicios presidenciales del 2002".
La Habana plantea que "Bush ha impuesto un mayor deterioro a los vínculos bilaterales entre Cuba y EE.UU." y enumera una serie de medidas entre las que menciona un mayor cerco económico y financiero.
Además se afirma que hay un "incremento en las acciones subversivas" de la sede diplomática de EE.UU. en La Habana y que Washington destinó millones de dólares a financiar a los disidentes.
Lo que anunció Bush
La reacción cubana responde a la reunión de Bush con representantes de los sectores más duros del exilio el pasado día 10 de octubre y a las medidas anunciadas por el propio presidente momentos después.
El presidente Bush anunció las nuevas medidas contra Cuba poco antes de partir hacia Camp David.
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Entre ellas están el incremento de las transmisiones de radio y televisión que se realizan desde los EEUU hacia Cuba y el aumento de las presiones para aislar a Cuba en el plano internacional.
Además se promete mayores medidas represivas contra aquellos ciudadanos estadounidenses -más de 100 mil- que viajan a Cuba por terceros países para eludir las prohibiciones de Washington.
Finalmente, la Casa Blanca se comprometió a dar más facilidades a aquellos cubanos que quieran emigrar a los EE.UU. -en la actualidad los acuerdos migratorios estipulan en 20 mil al año.
Lo que respondió La Habana
La Habana dice en su respuesta que el actual gobierno ha promovido acciones subversivas desde su sede diplomática en Cuba y a través de la USAID ha enviado US$30 millones a los disidentes.
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(Las medidas) muestran el compromiso ilimitado del gobierno norteamericano con los sectores cubano americanos de extrema derecha
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Además denuncia como ilegales las transmisiones de radio y televisión Marti, que transmiten desde EE.UU. hacia Cuba para lo cual no se excluye el "uso de satélites y aviones militares".
Según el gobierno cubano todas estas medidas "muestran el compromiso ilimitado del gobierno norteamericano con los sectores cubano americanos de extrema derecha" y su obsesión por destruir la revolución cubana.
Dice además que esta "tendencia política aboga abiertamente, sin importar cuáles sean los medios o métodos que se aplique para ello, ni las consecuencias que podría tener para los pueblos cubano y norteamericano".
Lo que se calla
Sin embargo, ni Bush en Washington ni el gobierno cubano en La Habana, hablaron del creciente comercio entre los dos países que se sitúa ya en los US$500 millones en ventas estadounidenses.
Creciente comercio: en septiembre Cuba acordó comprarle alimentos al estado de Montana, EE.UU.
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Tampoco mencionan la condena por primera vez de un secuestrador de un avión cubano en EE.UU. y la devolución de varios piratas que robaron una embarcación para que sean juzgados por los tribunales de la isla.
Tanto en Cuba como en EE.UU. se están calificando como "nuevas" medidas que están en vigor desde hace más de 40 años y nada se dice de los cambios ocurridos después del 11/09.
Es como si ambas partes se hubieran puesto de acuerdo para evitar hablar en los discursos de los pasos de avance que se han dado en el camino hacia la normalización de las relaciones bilaterales.