Por lo menos 26 personas murieron este domingo a causa de disparos efectuados por el
ejército en la ciudad de El Alto, donde desde hace cinco días ocurren violentos disturbios que el gobierno ha intentado controlar mediante la militarización de la urbe de más de medio millón de
habitantes.
Por lo menos cinco muertos y varios heridos hubo este domingo en El Alto.
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La violencia se extendió en El Alto durante durante todo el día y el gobierno no ha recuperado el control de la ciudad a pesar de la presencia de tropas del ejército y tanques de guerra en las calles.
No se ha informado de ningún herido entre los militares o los policías.
Las organizaciones de vecinos de El Alto, ciudad vecina de la sede de gobierno, convocaron a un paro
indefinido el pasado miércoles para oponerse a un proyecto de exportación de gas natural y lograron aislar completamente a La Paz desde hace dos días.
El tráfico aéreo ha sido interrumpido ayer sábado, lo cual dejó completamente aislada a La Paz, donde el tráfico ha comenzado a paralizarse por la falta de combustible.
Conspiración
Los violentos sucesos en El Alto han sido atribuidos por el gobierno a una conspiración de la oposición política liderada por el diputado Evo Morales, que supuestamente busca perpetrar un golpe de estado contra el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Sánchez de Lozada dice que intentan derrocarlo.
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El vocero presidencial, Mauricio Antezana, aseguró la noche del sábado, que en El Alto se realizan "ataques de grupos organizados a objetivos estratégicos".
El diputado Morales, líder de los productores de coca de Chapare, en el centro de Bolivia, ha convocado a partir del lunes a realizar bloqueos de la principal carretera que comunica el occidente con el oriente del país.
Morales negó las acusaciones del gobierno y señaló a su vez al ministro de defensa, Carlos Sánchez Berzaín, de planear un "autogolpe" de Estado con el fin de acabar con la oposición política.
La muerte de manifestantes amenaza también con reactivar una fracasada huelga general indefinida que había convocado hace dos semanas la Central Obrera Boliviana, en exigencia de la renuncia de Sánchez de Lozada.
Los maestros urbanos de La Paz anunciaron que realizarán un paro de 72 horas y algunos barrios de la
sede de gobierno comenzaron a bloquear calles en solidaridad con los habitantes de El Alto.