"Siéntense". Con esta frase inició el presidente George W. Bush su anuncio
sobre la intensificación de la campaña contra el régimen cubano de Fidel
Castro.
"El día ha llegado: Cuba será pronto Libre", señaló en español al final de
su discurso donde anunció una serie de medidas para presionar al gobierno
cubano a un cambio democrático.
Este anuncio coincide precisamente con la fecha patriótica cubana del 10 de
octubre que conmemora el día del inicio de la guerra de la independencia de
los cubanos contra los españoles en 1868.
"La lucha por la libertad continúa", enfatizó en la ceremonia donde
estuvieron presentes varios líderes del exilio cubano, funcionarios de alto
rango y los congresistas republicanos Ileana Ros-Lethinen y Mario Díaz Balart.
"Claramente, el régimen de Castro no cambiará por su propia decisión. Pero
Cuba debe cambiar", dijo Bush en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.
El mandatario recordó que el año pasado, en Miami, había "ofrecido al
gobierno cubano un camino para la democracia, esperanza y mejores relaciones
con Estados Unidos. Dije que trabajaría para suavizar el embargo y restricciónes si
el gobierno cubano permitía libres elecciones".
Pero en lugar de una mayor apertura, señaló Bush, "desde que hice esa
oferta, el régimen ha empeorado la represión contra la oposición".
"Condenó a prisión a varios disidentes cuyo único crimen fue pedir
libertad", enfatizó.
Dentro de las medidas para lograr "una Cuba libre y demócratica", el
presidente de los EE.UU. anunció :
facilitar la salida de los que quieren abandonar la isla.
Según las leyes de este país, los estadounidenses tienen que pedir un
permiso especial para viajar a Cuba y se les otorga solamente a aquellos que
van por intereses profesionales, incluyendo periodistas y académicos, y a
los que tienen lazos familiares con la isla.
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Es una respuesta al desafío, el desprecio y la nueva ola de opresión brutal
que ha escandalizado a la conciencia mundial
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La autorización de viaje no se da para fines turísticos, aunque muchos
estadounidenses viajan por terceros países.
Según Bush, ésto se terminó.
"La ley que prohibe viajar por turismo tiene que cumplirse", dijo y pidió
que todos se concientizarán de que todas la divisas que llegan a la isla sólo
benefician al gobierno y no al pueblo.
Además, ahora habrá más fondos para apoyar a la disidencia, sobretodo por medio de una campaña de información en la isla, a través de folletos, radio
e internet.
"Vamos a llevar la verdad a los cubanos", enfatizó.
El presidente también prometió que su gobierno mejorará el proceso de
identificación de los refugiados que huyen de la isla y promoverá su entrada
a EE.UU. por la vía "segura y legal", después de los escándalos por la
intercepción de algunas lanchas que llegan desde Cuba.
Para coordinar todos estos esfuerzos, el presidente anunció la creación de
una comisión presidencial de asesoramiento para una "transición democrática
en Cuba", que estará integrada por el secretario de Estado, Colin Powell y el secretario de Vivienda, Mel Martínez.
Esta oficina, como su nombre lo indica, coordinará todo lo concerniente a
Cuba para que haya una mayor comunicación entre las distintas agencias
gubernamentales.
¿Por qué ahora?
Según los funcionarios, el endurecimiento de las medidas se debe al aumento
de la represión política en Cuba y fue motivada por las recientes condenas
a opositores políticos.
"Es una respuesta al desafío, el desprecio y la nueva ola de opresión brutal
que ha escandalizado a la conciencia mundial", justificó el propio
presidente.
Pero los analistas opinan que el anuncio también tiene vistos electorales ya
que en los últimos meses, importantes sectores del exilio cubano en EE.UU. habían manifestado su descontento con la política de la
administración Bush hacia Castro.
La mayoría de los cubano-estadounidenses residen en Florida, que será una
vez más un estado clave para las elecciones presidenciales del 2004, donde
Bush se estará jugando la reelección.
"Ha llegado un momento en que, o cumplen sus promesas, o nos dicen que no
van a cumplir y buscaremos otras soluciones, otros caminos para la libertad
de Cuba", dijo recientemente Joe García, el director ejecutivo de la
Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).
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Si el gobierno cubano teme los contactos entre los disidentes y los
estadounidenses, hay que enviar más estadounidenses (a la isla), no menos
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Es díficil cuantificar el efecto que tendrán estas medidas en términos
prácticos, pero lo que no cabe duda es que pondrá un freno al creciente
debate en el Congreso sobre la efectividad del embargo cubano y las
restricciones para viajar a la isla.
La semana pasada estuvo ante una comisión del Congreso que estudia el tema, el subsecretario de Estado adjunto Roger Noriega, encargado de la diplomacia en
América Latina.
En esa ocasión el funcionario aseguró que todo el dinero que ingresa por
turismo es "canalizado al aparato represor del estado".
No todos los intelectuales y congresistas estadounidenses están de acuerdo
con la visión de la administración Bush y hay cada vez más voces sobre el
poco efecto que ha tenido el embargo cubano para terminar con el régimen de
Fidel Castro.
"Si el gobierno cubano teme los contactos entre los disidentes y los
estadounidenses, hay que enviar más estadounidenses (a la isla), no menos",
insistió el senador Max Baucus ante esa comisión.
Por otra lado, el senador Christopher Dodd se preguntó porque los
estadounidenses pueden viajar libremente a países como Corea del Norte e
Irán, considerados como parte del "eje del mal" por el presidente George W.
Bush, y no a Cuba.
"¿Cuál es la razón por la que Cuba es mucho peor?", preguntó.