La relatora de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales condenó en términos categóricos la situación de los derechos humanos en Brasil.
Asma Jahangir habló con la prensa en Rio de Janeiro, en el marco de una visita de tres semanas para investigar acusaciones de tortura y asesinatos a manos de la policía.
La relatora declaró que el estado de los derechos humanos en Brasil no se puede comparar con el de otros países.
"En el Congo están en guerra" -señaló la enviada de la ONU- "Brasil es una democracia, sin embargo lo que encontré aquí es un cuadro miserable y triste en el que no hay justicia".
Jahangir habló con la prensa en Rio de Janeiro, tras visitar dos favelas o villas marginales donde escuchó los testimonios de cerca de 20 madres y otros familiares de personas que presuntamente murieron a manos de la policía.
La relatora llegó a Brasil el 16 de septiembre para establecer si existen pruebas que sustenten las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por agentes de la policía brasileña.
Cambios profundos
Los informes hablan de 335 ejecuciones perpetradas por la policía.
|
El domingo, Jahangir pasó cuatro horas en las favelas de Borel y Jacarezinho, notorias por la violencia, y luego dijo que aunque el gobierno del presidente Luis Inacio Lula da Silva se ha esforzado por evitar la impunidad y reducir la violencia, eran imprescindibles cambios más profundos.
"La policía no puede luchar contra el crimen cometiendo crímenes", sentenció.
Según las organizaciones defensoras de los derechos humanos, los asesinatos y las ejecuciones sumarias perpetradas por la policía o por grupos de ajusticiamiento ilegales son comunes en Brasil.
 |
La policía no puede luchar contra el crimen cometiendo crímenes
|
Según el Centro por la Justicia Global -que forma parte de una comisión gubernamental sobre derechos humanos- existen los llamados escuadrones de la muerte en 14 de los 27 estados de Brasil.
En un informe reciente se dan los detalles de 150 ejecuciones sumarias de las que se responsabiliza a la policía y se señala que muy pocos de los agentes son denunciados.