En el cuarto día de la huelga los enfrentamientos aumentaron en violencia.
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El acoso que sufre el gobierno boliviano por constantes movilizaciones sociales y radicales amenazas indígenas de crear una "república del Kollasuyo" ha sido reforzado por el planteamiento de favorecer las autonomías regionales.
El conflicto se ha radicalizado tanto que organizaciones empresariales y cívicas hablan hasta de "refundar" el país.
El reclamo de la "refundación" de Bolivia se ha efectuado a unos 800 kilómetros al este de La Paz, en la ciudad de Santa Cruz, considerada la capital económica del país y cuyas actividades se han mantenido normales a pesar de las protestas en el occidente andino del país.
Sin embargo, la agitación social del occidente
boliviano, que en las pasadas semanas ha incluido bloqueos en las carreteras hacia Perú y Chile, provoca pérdidas económicas en el oriente del país, según las quejas de los empresarios privados.
"Creemos en las autonomías regionales para forjar nuestros propios destinos, que es la base fundamental de un Estado moderno", dice un manifiesto del Comité pro Santa Cruz y la Cámara Agropecuaria del Oriente,
dos influyentes organizaciones de Santa Cruz.
Ni el presidente ni sus opositores aparecen bien en las encuestas de popularidad.
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Mientras La Paz afronta constantes marchas callejeras que casi cada día interrumpen el tráfico en la ciudad, el resto del país trabaja casi normalmente, pero aún así sufre el impacto de la convulsionada situación en
la sede de gobierno y la región altiplánica cercana a ella.
La situación de Santa Cruz es considerada próspera en relación con la parte andina de Bolivia, donde también han surgido planteamientos autonomistas muy radicales
entre la empobrecida población indígena aimara.
Una nueva República
"Si el gobierno no puede mejorar nuestra situación y no cumple los convenios que firmamos, vamos a separarnos, vamos a proclamar la república del Kollasuyo", ha dicho Felipe Quispe, líder de los campesinos aimaras del altiplano.
En el altiplano cercano a La Paz, indígenas aimaras supuestamente organizados en una milicia campesina han aparecido en posesión de armas de fuego.
Felipe Quispe, (izquierda) propone la formación de una nueva República.
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La posibilidad de la existencia de grupos armados en la región cercana al lago Titicaca, cerca de la frontera con Perú, se hizo pública tras un enfrentamiento de campesinos contra el ejército y la policía, durante el cual murieron un soldado y siete civiles.
El violento incidente ocurrió el pasado sábado 20 de septiembre, durante el rescate de medio millar de viajeros varados por un bloqueo campesino.
Los dirigentes campesinos mantienen actualmente una huelga de hambre y un bloqueo en una carretera del altiplano, en exigencia de varias demandas al gobierno.
Estos planteamientos autonomistas ocurren cuando el jueves transcurrió también el cuarto día de una hasta ahora fracasada huelga general e indefinida convocada
por la Central Obrera Boliviana (COB), un debilitado organismo sindical que exige la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
La huelga de la COB sólo ha logrado interrumpir el tráfico en La Paz desde que comenzó el pasado lunes, pero existe la seria posibilidad de que sea reforzada a partir de la próxima semana con un bloqueo de caminos en todo el país, contra un impopular proyecto
de exportación de gas natural.