Amnistía Internacional (AI) se sumó a quienes expresaron su preocupación por "la represión sin precedentes contra los derechos humanos que está teniendo lugar en Cuba en los últimos meses".
En Madrid, la organización presentó "Cuba: continúan los efectos de la represión", que actualiza su último informe sobre la situación de los derechos humanos en la Isla.
A pesar de que el discurso de AI puede coincidir con los enemigos políticos de Fidel Castro, la organización insiste en su independencia.
Neutralidad política
AI instó a las autoridades cubanas a que "liberen de forma inmediata e incondicional" a los "75 presos de conciencia detenidos en marzo", y exigió el "fin a todas las formas de acoso e intimidación contra disidentes que únicamente intentan ejercer legítimamente sus derechos fundamentales".
A pesar de que estas exigencias coinciden con el recrudecimiento del clima adverso hacia La Habana, el director de AI para España, Esteban Beltrán, destacó a la BBC la importancia de estas denuncias:
"A pesar de que pueda existir ese clima hostil por otros gobiernos hacia Cuba, es verdad también que ese clima hostil también se da por una ola represiva inédita en dos décadas".
Al entenderse como una organización neutral y "políticamente independiente que no recibe fondos de gobiernos", AI lamentó que 1988 haya sido el último año en el cual pudo realizar un estudio en la isla sobre los derechos humanos.
Más allá de los sistemas
AI pidió al gobierno la liberación de los disidentes.
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Paige Whilhite, la investigadora para Cuba de AI, no cree en la intención de "dañar la independencia, la soberanía y la seguridad de Cuba", que sirven a las autoridades cubanas para justificar el encarcelamiento de los "detenidos de conciencia".
Como dijo a la BBC, estas personas "se reunieron para hablar de derechos humanos o de democracia, dieron entrevistas, actividades del ejercicio de libertades fundamentales. Las acusaciones no han sido que los disidentes hayan hecho nada que pueda ser un crimen político".
En este caso, AI tampoco los consideraría como presos de conciencia, ya que la organización reconoce "que algunas libertades se pueden restringir por razones de seguridad nacional", dijo Whilhite.
Independientemente de los supuestos vínculos entre algunos disidentes cubanos y el gobierno de Estados Unidos, o de la asistencia financiera que éstos pudieran haber recibido de quienes intentan derrocar a Fidel Castro, AI insiste en que su trabajo se concentra en defender los derechos humanos y no en atacar al gobierno de Cuba.