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Rosario Gabino
Buenos Aires
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Nazareno evitó el juicio político al renunciar como principal responsable del tribunal.
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En una sesión de más de 12 horas, el Senado argentino comenzó el juicio político a Eduardo Moliné O'Connor, miembro de la Corte Suprema de Justicia acusado de mal desempeño en sus funciones.
Ahora, el juez tiene quince días hábiles para presentar su defensa. Vencido el plazo, el Senado podría suspender al magistrado. Si se lo declara culpable, Moliné O' Connor será separado de su cargo e inhabilitado para ejercer funciones públicas.
El magistrado deberá defenderse de varios cargos por "mal desempeño" como juez de la Corte. Y es visto como un representante de la llamada "mayoría automática", que apoyó jurídicamente al ex presidente Carlos Menem.
A fines de junio el entonces presidente de la Corte, Julio Nazareno, renunció a su cargo para evitar un juicio político por las mismas causas que ahora debe enfrentar Moliné. Se trata de las causas "Meller", "Macri" y " Magariños".
En la causa Meller, el máximo tribunal ordenó al Estado pagarle a una empresa de guías telefónicas casi US$ 30 millones en publicidad.
En el caso Macri, la Corte benefició a una empresa acusada de contrabando de autos y evasión de impuestos. Y Magariños es un juez que fue castigado por el tribunal, a pesar de que ese tipo de sanciones le corresponde al Consejo de la Magistratura.
Además, Ricardo Falú, presidente de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados argentina, adelantó que "hay más de 100 denuncias" contra Moliné. Y explicó que es un hecho "históricamente desconocido que haya tantas acusaciones contra un ministro de la Corte".
"Vamos a convencer a los senadores sobre la culpabilidad de Moliné O' Connor", aseguró. Y agregó: "la cantidad de pruebas que tenemos va a dar cuenta de cuán grave fue su desempeño como juez".
Escándalo
Antes de comenzar a debatir el juicio a Moliné O' Connor, los senadores pasaron cinco horas discutiendo acerca de las acusaciones que algunos sectores del oficialismo han hecho al bloque del partido radical de proteger en secreto al juez acusado.
Las manifestaciones a favor del cambio en la Corte Suprema de Justicia se sucedieron durante meses.
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También debatieron el pedido de excusación del senador radical Raúl Baglini, que pidió no participar del proceso por tener causas pendientes con la Corte, y el de recusación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner.
Sucede que, además de senadora, Fernández de Kirchner es la esposa del presidente argentino, quien ha manifestado explícitamente su deseo de enjuiciar a Moliné, y algunos sectores consideran que ella debe apartarse del caso por tener intereses personales.
Ambos pedidos fueron rechazados. Pero esto fue sólo el comienzo de una jornada polémica: mientras se debatía el juicio político, dos infiltrados entraron al recinto y uno de ellos ocupó una banca.
Si bien fueron identificados y puestos en libertad, el incidente despertó críticas sobre la seriedad del proceso y sospechas sobre maniobras de algunos sectores para desvirtuar el juicio y eventualmente pedir su nulidad.
Por su parte, el abogado de Moliné O'Connor advirtió que el juez podría recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos si encuentra anomalías en el procedimiento judicial.