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Lunes, 02 de junio de 2003 - 11:33 GMT
Hambre Cero, apuesta de Brasil
![]() Lula propuso crear un fondo internacional contra el hambre en la cumbre del G-8.
Escribe Valentina Álvarez desde Brasilia para la BBC
Abra cualquier diario brasileño y busque entre sus titulares. Seguramente encontrará algo como "El Papa Juan Pablo II manifestó su apoyo al programa Hambre Cero"; "el presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, en visita a Brasil, le pidió consejos a Lula para implementar el Hambre Cero en su país". O leerá que "Lula propondrá un fondo mundial contra el hambre en el G-8".
Este fin de semana, el presidente de Brasil, Luis Inacio "Lula" da Silva, presentó ante los líderes del G-8 reunidos en Evian, Francia, su proyecto de extender la experiencia de Brasil, creando un fondo internacional contra el hambre. "Existen en el mundo 42 millones de personas afectadas por el VIH, y cientos de campañas de combate a esa terrible dolencia. Pero el hambre amenaza a 840 millones de personas en todo el mundo y las campañas que existen contra ese flagelo son inexpresivas", dijo a la BBC Frei Betto, desde el escritorio atiborrado de papeles desde el cual coordina las acciones nacionales del programa Hambre Cero. "Tal vez sea porque el hambre hace distinción de clase, y el VIH ataca a pobres y ricos; es como si pensáramos que es natural que los pobres mueran de hambre", agregó. Las oficinas de coordinación del programa están ubicadas en el Palacio de Planalto, a pocos metros del despacho del presidente Lula, quien ha reconocido que el Hambre Cero será la "niña mimada" de su gestión. Apuesta doble "Acabar con el hambre de los brasileños será la gran misión de mi vida", dijo Lula en su primer discurso como presidente electo. Según los cálculos oficiales el 27% de los 170 millones de brasileños no tiene ingresos para alimentarse adecuadamente. "Es tanta la importancia que Lula le ha dado al Hambre Cero, que si el programa no cumple sus metas sería interpretado como que todo el gobierno fracasó", asegura Haroldo de Britto, de la consultora Góes y Asociados de Brasilia.
Demoras para contabilizar las donaciones de empresas y personas; contradicciones y disputas públicas entre sus responsables y quejas de los propios beneficiarios son algunas de ellas. La principal crítica que el Hambre Cero ha recibido hasta ahora es que sólo busca alimentar a los hambrientos sin mejorar sus condiciones de vida. Es la acusación que más molesta a Lula. Otros cuestionamientos tienen que ver con su financiación (que este año insumirá R$1.800 millones, unos U$S 600 millones), ya que los recursos no están totalmente garantizados para los años venideros. Fuego amigo "El hambre de 20 millones de personas no será revertida con caridad; debemos combinar las políticas sociales con la creación de oportunidades competitivas y sustentables para la producción", advirtió la semana pasada ante un auditorio de empresarios el propio ministro de Integración Nacional, Ciro Gomes.
"Quienes nos acusan de hacer asistencialismo desconocen el programa, que consiste en generar renta y trabajo. Por ejemplo, en uno de los municipios donde ya actuamos, 500 personas reciben 50 reales (unos 17 dólares) mensuales para comprar comida. Y eso en una comunidad de 4.000 habitantes estimula toda la actividad económica", ilustra Frei Betto.
"Ustedes han visto cómo nos han pegado. Pero yo no me debilito. Claro que me siento herido, pero los críticos tienen que entender que el Hambre Cero es un programa en construcción y está abierto a propuestas", dijo el viernes pasado ante algunos copartidarios el ministro de Seguridad Alimenticia y Combate al Hambre, José Graziano, refiriéndose a sus detractores. Por lo pronto ¿como admisión de los tropiezos logísticos que ha tenido el Hambre Cero- Lula ya está buscando un coordinador para todos los programas sociales del gobierno. Varias informaciones periodísticas hablan de "un gran desbarajuste" en los programas sociales del gobierno, la mayoría de los cuales fueron heredados del mandato de Fernando Enrique Cardoso. Lo cierto es que llegar a servir ¿como se comprometió Lula- tres comidas diarias a cada brasileño pobre, no será una tarea fácil. Como pregunta Wilson da Silva, un ex empleado público devenido en taxista: "¿Será que Lula podrá llegar a cada hambriento de este país tan grande?" Sólo el tiempo lo dirá. |
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