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Miércoles, 09 de abril de 2003 - 20:47 GMT
Los 100 días de Lula
![]() Balance positivo: el 80% de los brasileños respalda a Lula.
Escribe Ricardo Soca, desde Río de Janeiro, para BBC Mundo
El presidente del Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, cumple este jueves sus primeros cien días de gobierno respaldado por el 80% de los brasileños, con tendencias favorables en los principales indicadores económicos y elogiado por dirigentes mundiales y por las autoridades de los principales organismos financieros multilaterales.
Mientras sus ministros se esfuerzan por poner en marcha los principales planes políticos del gobierno, los indicadores económicos sonríen al nuevo mandatario brasileño.
Pero para conquistar estos laureles, el mandatario brasileño tuvo que arrojar por la borda algunos dogmas tradicionalmente caros a la izquierda latinoamericana: liberó el cambio, entregó la presidencia del Banco Central a un ex presidente mundial del BankBoston y se dispone a imponer un tope a las jubilaciones y pensiones y aumentar el número de años necesarios para el retiro remunerado.
La dignidad es lo primero Al primer magistrado del Brasil, quien proviene de una paupérrima familia que migró desde el Nordeste, le preocupa lo que llama la "ciudadanía" de los millones de favelados que se apiñan en las grandes metrópolis, desconocidos por la ley y abandonados por el Estado.
Ex dirigente radical que en 1979 desencadenó huelgas que hicieron temblar a la dictadura militar, el presidente Lula fijó el sueldo mínimo en el equivalente de modestos US$73 por mes, lo que representa un aumento real de poco más del 1% con relación al mínimo fijado hace un año por su predecesor. Parece significativo el hecho de que el mayor éxito parlamentario de su gobierno, obtenido a comienzos de este mes, haya sido la aprobación de un proyecto de enmienda constitucional por el que se abre el camino hacia la independencia definitiva del Banco Central, como querían los inversionistas, contra la opinión de la izquierda del propio Partido de los Trabajadores (PT), fundado hace 23 años por Lula.
Y cuando los tambores de guerra empezaron a sonar en Washington, el mandatario brasileño se manifestó claramente en contra de cualquier ataque a Irak que no contara con el respaldo de una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. De esta manera, logró fortalecer el liderazgo regional de Brasil y probablemente inhibir a algunos de sus vecinos que hubieran estado más dispuestos a alinearse con la Casa Blanca. Cuentas pendientes Pero en cien días de gobierno, el proyecto-emblema de Lula, el programa Hambre Cero, no logró salir del papel a pesar del empeño del presidente, debido a problemas burocráticos, a trabas legales insoslayables y a la falta de experiencia de sus organizadores. La amplia aprobación al gobierno, claramente mostrada por las encuestas de opinión, el apoyo internacional que conquistó y la tendencia claramente favorable de los indicadores económicos sugieren un balance favorable que justifica la evaluación del mandatario por cadena de televisión: "Estamos apenas empezando y soy muy optimista con relación al futuro del Brasil". Pero el presidente Lula ya reconoció que no era todo tan fácil como había pensado en llano y previó que le quedará mucho por hacer al cabo de sus cuatro años de gobierno. |
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