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Viernes, 12 de abril de 2002 - 19:35 GMT
Un amigo en tiempos difíciles
![]() Durante las últimas horas, a Chávez lo acompañó uno de los hombres que más vilificó: monseñor Porras.
Monseñor Baltazar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, acompañó al ex presidente Hugo Chávez durante sus últimas horas en el Palacio de Miraflores.
Paradójicamente, durante los tres años en los que ejerció el cargo, el ex mandatario fue un gran crítico de monseñor Porras, de quien llegó a decir cosas como que "lleva el diablo en la sotana". La BBC conversó con Monseñor Baltazar Porras.
Monseñor, teniendo en cuenta su complicada relación con Hugo Chávez, ¿cómo es que fue precisamente usted quien lo acompañó en un momento tan difícil? A golpe de medianoche, Chávez me llamó por teléfono desde el palacio de Miraflores para preguntarme si yo quería ser garante del respeto a su vida, a su dignidad y la de todas las personas que con él estaban. Como un trabajo sacerdotal -que tantas veces nos ha tocado hacer- lo aceptamos y por ello estuvimos toda la noche (con otro sacerdote), en todo ese proceso y lo acompañamos después en su momento de entrega. Estuvimos durante casi tres horas, conversando con él, acompañándolo en momentos que para cualquier ser humano son difíciles. ¿Cómo se encontraba anímicamente el señor Chávez?
Quisimos darle fortaleza y ánimo para examinar lo que es este presente y poder mirar hacia el futuro. ¿Cuál fue en últimas el hecho que lo hizo llegar a la conclusión de que debía retirarse del gobierno? Los actos de la tarde y la violencia desatada, junto con las posiciones públicas que fueron tomando los distintos componentes de la Fuerza Armada lo hizo pensar que era mejor evitar un derramamiento de sangre mayor y que era el momento de retirarse. Según un testimonio de él, ya a partir de la tarde empezó a madurar y a conversar la decisión con sus más allegados y después de las nueve de la noche ya tenía la determinación. ¿Él tenía alguna mortificación, algún arrepentimiento? Lo primero, a mi persona pidió perdón por la forma en que me había tratado y al final nos pidió que transmitiéramos a todo el episcopado el pedido de perdón por no haber encontrado un camino de una relación más directa y más afectiva con la Iglesia católica. Y, sobre su modo de conducción del país, ¿le comentó algo en ese sentido?
Lo que nos repitió más de una vez es que tenía la conciencia tranquila por haber luchado, por haber querido buscar lo mejor para Venezuela -algo que lamentablemente no había logrado. ¿Qué fue lo último que Chávez le dijo a Usted? Nos pidió una oración y subrayó la necesidad de que se encuentre el mejor rumbo para el país y que todo sea para el bien de todos. ¿Le expresó su deseo de viajar a Cuba? Sí, una de las propuestas era salir al exterior pero en concreto no nos manifestó a nosotros que fuera a Cuba. ¿Cuál cree Usted que será el problema más difícil que tendrá que enfrentar el gobierno provisional de Venezuela? El unir a todos los sectores y evitar que haya oportunismos para aquellos que siempre quieren medrar en situaciones como ésta y buscan como aprovechar para pescar en río revuelto. Es necesaria la superación de tantas heridas en varios sectores y poder aunar el mayor número de voluntades y capacidades para poder enrumbar el país en un momento en el que es difícil, que es atípico, que es de transición hacia una constitucionalidad plena. Después de todo lo que ha pasado, ¿cuáles son sus reflexiones del presidente Hugo Chávez? Es un momento ciertamente difícil pero no por ello exento de grandes esperanzas.
En este momento es necesario no ver hacia atrás; ver solamente para corregir errores, para buscar nuevos rumbos, para poder profundizar los cambios necesarios que el país requiere para que esa inmensa mayoría de gente pobre, de gente que pone una ilusión y una esperanza en las transformaciones necesarias en una sociedad como estas puedan abrirse a un futuro mejor. Nosotros, como Iglesia, queremos dar un pequeño mensaje en el que quede muy clara una postura que no es fácil para nosotros. No se trata tanto de ser arbitro pero si de estar muy encima para que no se desvirtúen las razones fundamentales que hacen que hace muchos años el pueblo venezolano esté buscando una transformación: una mejora sustancial y profunda de todas sus estructuras. Monseñor, ¿la Iglesia va a ser parte del gobierno provisional de Venezuela? Nuestra posición, nuestro papel, es estar al servicio de toda la población. No tenemos planeado formar parte directa ni se nos ha planteado la idea hasta ahora. Si sucede, lo examinaríamos. Hay mucho laico capaz que podría representar competentemente a la Iglesia en los campos que requiriera este momento de transición. |
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