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Miércoles, 4 de marzo de 2009 - 13:12 GMT
Confesiones de un desertor sudanés
Mike Thomson
BBC

Mike Thomson entrevistando a Khalid
Khalid fue forzado a sumarse al ejército sudanés en 2002.
La Corte Penal Internacional (CPI) emitió este miércoles una orden de arresto internacional contra el presidente sudanés, Omar al-Bashir, por crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad en la región sudanesa de Darfur.

El gobierno sudanés siempre ha negado las acusaciones argumentando que responden a intereses políticos.

"Khalid", un soldado desertor del ejército sudanés, accedió a conversar con la BBC sobre las atrocidades que debió cometer, al ser forzado a incorporarse a las filas militares.


Khalid (éste no es su verdadero nombre) es un hombre de Darfur, amable y de voz suave, que se muestra renuente a hablar de su pasado. Apenas comenzamos a conversar resulta evidente por qué.

"La orden que nos dieron era quemar totalmente las poblaciones", dice.

Las órdenes que nos dieron era quemar totalmente las poblaciones. Tuvimos incluso que envenenar los pozos de agua. También nos ordenaron matar a una mujer y violar a niñas de menos de 13 o 14 años".
"Tuvimos incluso que envenenar los pozos de agua. También nos ordenaron matar a todas las mujeres y violar a las niñas de menos de 13 o 14 años".

Khalid, de origen africano, dice que fue reclutado a la fuerza por el ejército sudanés del presidente Omar al-Bashir, a fines de 2002.

Él junto con varios hombres de su pueblo fueron llevados al cuartel central de su regimiento cerca de Fasher, una localidad en el noreste de Darfur.

Khalid reconoce haber participado en siete ataques diferentes en varias poblaciones de Darfur, con la ayuda de las milicias progubernamentales Janjaweed.

Por la fuerza

El primero de éstos tuvo lugar en la región de Korma, en diciembre de 2002, varios meses antes de que comenzara oficialmente el conflicto en Darfur.

Ataque de las milicias Janjaweed
Khalid participó en varios ataques contra poblaciones en la región de Darfur.
Él me dice que se sentía extremadamente reacio a cumplir con las salvajes órdenes que le habían encomendado.

"Cuando me pidieron que viole a la niña fui y me paré frente a ella", dice. "Se me llenaron los ojos de lágrimas. Pero me dijeron: 'tienes que violarla. Si no, te golpearemos'. Dudé y me golpearon con la culata de un rifle".

"Cuando me acerqué a la niña, no pude hacerlo. La llevé a una esquina me acosté sobre ella como si la estuviese vejando por unos 10 o 15 minutos.

"Luego me levanté y salí. Me dijeron: '¿la violaste?'. 'Si, dije. Lo hice'".

Cuando me pidieron que viole a la niña (...) se me llenaron los ojos de lágrimas. Me dijeron: 'tienes que violarla. Si no, te golpearemos'. Cuando me acerqué no pude. La llevé a una esquina me acosté sobre ella como si la estuviese vejando. Luego me levanté y salí. Me dijeron: '¿la violaste?'. 'Si, dije. Lo hice
Poco después de este incidente Khalid y otros soldados regresaron a la base.

Una vez allí le informaron que debía unirse inmediatamente a otra patrulla.

Cuando se negó lo golpearon y lo torturaron, quemándolo severamente en las piernas y la espalda.

Pasó cinco semanas en un hospital militar recuperándose de sus heridas.

Al tiempo, dice, le ordenaron sumarse a una patrulla que llevaría a cabo una serie de redadas brutales en varias poblaciones de Darfur.

Le pregunté qué órdenes le dieron para acercarse a una población civil desarmada, que no tenía intenciones de resistirse.

"Nos dijeron que no dejemos a nadie vivo, que matemos a todos", me dijo.

"Incluso a los niños, si quedaban en las chozas, había que matarlos", cuenta. "La gente salía llorando y corriendo de sus cabañas. Muchos no podían llevarse a todos sus hijos. Si tenían más de dos tenían que dejarlos. Si los veías hacer eso, tenías que matar a los que quedaban".

A sangre fría

Khalid insiste en que no les disparaba al cuerpo y que no mató a nadie a pesar de las órdenes que había recibido.

Refugiada sudanesa
El gobierno dice que son las mujeres y los niños los que les dan comida a los rebeldes.
Dice que pudo hacer esto sin que sus compañeros se den cuenta, pero admite que no había manera de desobedecer las órdenes que lo forzaban a incendiar las casas de la gente.

"Yo participé", admite. "Me forzaron. No teníamos alternativa. Si no lo hacíamos nos hubieran matado".

¿Alguno se negó?

"Dos de mis colegas se negaron y los mataron a tiros".

Le pregunté cómo justificaban los oficiales sudaneses la matanza a sangre fría de civiles desarmados. ¿Cómo explicaban la necesidad de matar a mujeres, bebés y niños?

"Dicen que son ellos lo que les dan comida y agua a los rebeldes. Dicen que si los matamos e incendiamos sus poblaciones los rebeldes se quedarán sin suministros y por tanto tendrán que irse a los países vecinos".

Al borde del llanto

Khalid, que a ratos parece estar al borde del llanto, desertó del ejército en 2003 y ahora abandonó el país.

Si tú eres el líder de un país, eres responsable por cualquier crimen que cometan tus soldados. Es al-Bashir quien hizo estas cosas
Me dice que tal vez nunca pueda regresar, ahora que se ha decidido a hablar.

Le pregunté si su gente lo perdonaría por haber participado en estos ataques, aunque haya sido reclutado por la fuerza.

"Hasta ahora no sabían que era yo", me dice. "Ellos sólo sabrán que me hice soldado, pero no sabrán qué hice. Incluso mi familia no sabe que estoy aquí".

Se estima que en los últimos seis años unas 300.000 personas perdieron la vida a raíz del conflicto en Darfur y unas 2,5 millones fueron desplazadas.

El presidente Omar al-Bashir y el gobierno sudanés siempre han negado que el ejército del país haya cometido atrocidades en la región o que le haya comisionado a los Janjaweed que lo hagan en su nombre.

Omar al-Bashir, presidente de Sudán
Al-Bashir negó haber dado su respaldo a las milicias de Darfur.
Esto es algo que han repetido enfáticamente. El fiscal del CPI, Luis Moreno Ocampo, denunció el verano pasado que quería obtener una garantía de arresto para el presidente sudanés.

Para Khalid, que teme que en breve las autoridades de la Corte vengan a buscarlo, dice que no tiene la menor duda de que la responsabilidad recae sobre al-Bashir.

"Omar al-Bashir es el jefe", dice. "Él es el principal responsable del genocidio, de la matanza de niños, de todo. No debería decir nunca 'yo no maté y yo no sé'".

"Si tú eres el líder de un país, eres responsable por cualquier crimen que cometan tus soldados. Es al-Bashir quien hizo estas cosas".



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