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Jueves, 22 de enero de 2009 - 19:31 GMT
Inmigrantes decepcionados
Juan José Robledo
Juanjo Robledo
Madrid

Ecuatorianos dispuestos a volver a su país
Llegaron con la ilusión de abrirse un espacio en España.
Lleva tres meses sin trabajo, no tiene subsidio de desempleo y sus ahorros sólo le alcanzan para aguantar dos meses más en una habitación compartida en la capital española.

Pese a todo, el ecuatoriano Neftalí Cifuentes descarta acogerse al Plan de Retorno Voluntario del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Sabe que está en el límite pero no pierde la esperanza de que la situación mejore.

Quiero agotar hasta la última posibilidad. Mi familia depende de mi trabajo en España. Lo que consiga aquí será mejor que lo que me espera allá
Neftalí Cifuentes, inmigrante ecuatoriano

"Trabajaba en la construcción pero ya no hay nada. Estoy haciendo cursos de lo que sea para ver si sale otra opción: informática, geriatría, hasta me he metido a un taller de costura pero nada. Quiero agotar hasta la última posibilidad. Mi familia depende de mi trabajo en España. Lo que consiga aquí será mejor que lo que me espera allá", comenta taciturno.

Durante este invierno ya ha pasado algunas noches en albergues de acogida. "Me he dado un plazo de seis meses. Después tendré que tomar una decisión", agrega.

"Sin éxito"

Dos meses después del lanzamiento del Plan de Retorno Voluntario del gobierno, la respuesta se diluye en una cifra: 1.400 inmigrantes retornados, la mitad de ellos ecuatorianos.

Ecuatorianos dispuestos a volver a su país
Algunos optan por irse, decepcionados. Otros deciden perseverar.
Las palabras del propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, cuando se presentó el programa parecían predecir una avalancha de solicitudes: "Esperamos que unas 100.000 personas se acojan al retorno".

No ha sido así. Los inmigrantes se han atrincherado.

"El plan ha sido un fracaso desde el comienzo", opina Raúl Jiménez, de la Asociación de Ecuatorianos Rumiñahui.

"Al comienzo sí se acercó mucha gente pero se arrepintieron cuando leyeron la letra pequeña. Si te marchas te pagan el subsidio de desempleo -si tienes derecho a él- pero además pierdes la residencia y el permiso de trabajo. Además hay personas que tienen deudas aquí, que no pueden salir de un día para otro", agrega.

Quien se acoge al plan recibe el 40% del subsidio en España y el 60% en su país de origen (20 países que tienen acuerdos recíprocos con España en materia de Seguridad Social).

El plan contempla el abono acumulado y anticipado de la prestación por desempleo, siempre que se tenga derecho al mismo a través de los servicios estatales.

El gobierno no sólo debe centrar sus políticas en la conveniencia o no de los inmigrantes sino en recordar que los extranjeros han sido indispensables en los años de crecimiento
Santiago Morales, presidente de la FENADEE

El promedio de dinero abonado no supera los US$14.000, según cifras del propio ministerio.

"Obviamente no puedes plantearte un proyecto de vida con esa cantidad. Por eso la gente prefiere aguantar. Sus sueldos en España son mucho mejores que en sus países de origen. Si se marchan también renuncian a esa posibilidad", comenta Jiménez.

El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España (FENADEE), Santiago Morales, considera que "medidas como el plan de retorno generan mucho temor, ya que el inmigrante lo interpreta como una expulsión encubierta".

"El gobierno no sólo debe centrar sus políticas en la conveniencia o no de los inmigrantes sino en recordar que los extranjeros han sido indispensables en los años de crecimiento", señala Morales.

Me marcho ya

Celestino Corbacho
El ministro de Trabajo español predijo una avalancha de solicitudes.

Para la ecuatoriana Sonia Vásquez el Plan de Retorno fue como una señal divina. "Ya no aguantaba más. Esta decisión me ha costado muchos años de limpiar oficinas, de cuidar ancianos, de darme cuenta que no he conseguido casi nada y que estoy lejos de mi familia, de mis hijos".

"Estoy arrepentida de haber venido pero lo importante es que ahora regreso", comenta emocionada.

Salió de Ecuador en plena crisis, en la dolarización aplicada en su país, motivada por la curiosidad de conocer un país europeo.

"Me encontré otra cosa. La soledad, los prejuicios, el ritmo frenético de una ciudad como Madrid. Al final caes en ello, en esa trampa de trabajar y trabajar para llegar a tu cama agotada", explica.

"Hay gente que no regresa porque de alguna manera asumes que has fracasado. No lo sé, la vida es muy corta para esas tonterías. Allá tengo a mis hijos que son los que han llevado esta situación", comenta.

Bolivianos

Ya no aguantaba más. Esta decisión me ha costado muchos años de limpiar oficinas, de cuidar ancianos, de darme cuenta que no he conseguido casi nada
Sonia Vásquez, inmigrante ecuatoriana

Las cifras del ministerio no suman miles pero nunca faltan retornados, no sólo a través del plan sino por voluntad propia. Últimamente los bolivianos encabezan el cuentagotas.

Según la embajadora de Bolivia en España, María del Carmen Almendras, cada mes llegan al país andino cerca de 300 bolivianos residentes en España.

"Regresan de manera voluntaria. Hay muchos factores pero principalmente se debe al aumento del desempleo y a la ilegalidad", señala la embajadora.

Según la Asociación de Cooperación de Bolivia y España (ACOBE), en la península ibérica hay más de 300.000 bolivianos, la mayoría de ellos en situación irregular.

Otros planes

Además del Plan de Retorno existen otros programas que facilitan el regreso de inmigrantes: el programa de Organización Internacional para las Migraciones (OMI), que ayuda con el pasaje de regreso y una pequeña cantidad de dinero (US$150 aproximadamente) y el Plan de Retorno para Personas en Estado de Vulnerabilidad.

El inmigrante lo interpreta como una expulsión encubierta
Santiago Morales, FENADEE

Este último lo financia la Secretaría Nacional del Migrante (SENAMI), del gobierno de Ecuador, con sede en Madrid.

Recientemente diez familias ecuatorianas se han acogido al plan de la SENAMI. Rafael Chaves y María Ríos y sus dos hijos, todos de Guayaquil, empacaron sus maletas y se fueron para el aeropuerto de Barajas.

La mujer y los niños se regresan, Rafael espera la evolución del Plan de Retorno del gobierno.

"Cuando me enteré del SENAMI anoté a mi familia. Yo tengo que esperar que me resuelvan mi situación. Si tengo derecho al paro (subsidio de desempleo) o no. De momento estoy desempleado. Nunca me imaginé vivir una situación como esta", explica.

Vinieron con la ilusión de abrirse un espacio en España. Ahora, su única ilusión es regresar.



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