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Lunes, 12 de enero de 2009 - 18:31 GMT
Bush dice adiós a la prensa
Carlos Chirinos
Carlos Chirinos
BBC Mundo, Washington

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Decretar la guerra en Irak como misión cumplida; no haber encontrado las temidas armas de destrucción masiva que supuestamente tenía en su arsenal Saddam Hussein; aspectos de su manejo de la crisis del huracán Katrina, son algunas de las cosas que lamenta el presidente saliente de los Estados Unidos, George W. Bush.

Bush se despidió de los periodistas que cubrieron sus ocho años de gobierno con una última rueda de prensa, que algunos de los corresponsales destacados en la Casa Blanca calificaron de "emotiva" y "muy personal".

Sin duda que el tono y la actitud del presidente reflejaban el alivio que debe sentir quien está a punto de dejar atrás las exigencias del puesto, y aunque reconoció algunos errores, fue vehemente al defender su gestión.

Misión no cumplida

Al preguntársele sobre cuáles consideraba que eran los errores de su gobierno, Bush se refirió a la pancarta que decía "Misión Cumplida" en el portaaviones en el que aterrizó para dar por terminada la guerra en Irak.

George W. Bush
Los corresponsales en Washington calificaron la última rueda de prensa como "emotiva".
"Ciertamente, poner misión cumplida en el portaaviones fue un error", dijo el mandatario, pero lo justificó con el argumento de que se quería comunicar el rápido progreso de la llamada coalición militar que sacó del poder al presidente iraquí Saddam Hussein.

Además "no conseguir las armas de destrucción masiva fue una gran desilusión" aseguró en referencia al supuesto arsenal iraquí y sus peligros, el argumento en el que se basó la invasión al país árabe.

Pese a ello Bush defendió la invasión y la polémica decisión de reforzar las tropas en 2007 con el envío de 30.000 nuevos soldados.

"El asunto es si en el largo plazo esta democracia (la de Irak) sobrevivirá y ése será un asunto para el futuro presidente", dijo Bush, quien deja en Irak el legado más polémico y costoso de su presidencia.

Secuelas de Katrina

Acerca del huracán Katrina, otro de los temas que marcará el paso a la historia del gobierno actual, Bush rechazó que se pudiera considerar lenta la respuesta que se le dio a la emegencia.

"No me digan que la respuesta federal fue lenta cuando hubo 30 mil personas rescatadas de los techos justo después que pasó la tormenta", señaló el presidente con visible molestia, aunque admitió que las cosas pudieron haberse manejado mejor.

En agosto de 2005 el Huracán Katrina azotó la ciudad de Nueva Orleans en la costa del Golfo de México y la dejó casi completamente inundada.

Ni la infraestructura de la ciudad, ni en una primera instancia las autoridades parecieron estar preparadas para la magnitud del fenómeno que dejó unos 1.800 muertos confirmados y daños estimados en US$90.000 millones, lo que lo convirtió en el huracán más costoso de la historia.

En su momento se criticó la supuesta inacción del gobierno federal y su falta de coordinación con los gobiernos locales y municipales. Incluso se usaron argumentos raciales cuando se hablaba del supuesto desdén oficial hacia las víctimas, en su mayoría afroamericanos.

Amenaza terrorista

Pese a las complicaciones políticas y humanas de la guerra en Irak o al complicado panorama económico, para Bush la principal tarea que enfrentará su sucesor será evitar un nuevo ataque extremista contra los EE.UU.

George W. Bush
Me gustaría decir que no es el caso pero todavía hay un enemigo allá afuera al que le gustaría hacerle daño a los EE.UU. y sus ciudadanos
George W. Bush
"Me gustaría decir que no es el caso pero todavía hay un enemigo allá afuera al que le gustaría hacerle daño a los EE.UU. y sus ciudadanos", afirmó el presidente.

En ese sentido defendió la necesidad de la prisión militar de Guantánamo en Cuba creada tras los ataques del 11 de septiembre y que para grupos de defensa de derechos humanos se ha convertido en un símbolo de los excesos cometidos durante la llamada "guerra contra el terror", por los fuertes métodos de interrogación que se emplean y que han sido equiparados con torturas.

Pero para muchos analistas en cambio, la sola salida del equipo de Bush del gobierno podría relajar las tensiones existentes con el resto del mundo y de cuya profundización acusan al actual gobierno.

Una acusación que rechazó el presidente cuando un periodista le preguntó sobre si consideraba que su gestión y la guerra en Irak han deteriorado la imagen de los EE.UU. en el resto del mundo.

"Estoy en desacuerdo con esa afirmación (...) de que la gente ve a los EE.UU. mal", respondió.

Pero en sus últimos días, el presidente Bush y su equipo de gobierno no pueden ufanarse de tener la mejor imagen dentro y fuera del país, como reflejan encuestas realizadas en varias naciones del mundo.



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