Los pesos pesados de la diplomacia de la Unión Europea (UE) están en Medio Oriente en un esfuerzo por frenar el baño de sangre en Gaza, en momentos en que la avanzada israelí en la Franja entra en su tercer día.
El ministro de Relaciones Exteriores de la República Checa, Karel Schwartzenberg -cuyo país acaba de asumir la presidencia pro témpore de la UE- lidera la delegación que llegó a Egipto, acompañado del jefe de Relaciones Exteriores de la UE, Javier Solana, y del canciller francés, Bernard Kouchner.
Por su parte, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, también está en una delicada misión paralela.
Sarkozy visitará, a partir de este lunes, El Cairo (Egipto), la localidad de Ramala en Cisjordania y Jerusalén (Israel). También estará en Damasco (Siria), que puede contactarlo con personas cercanas a los líderes de Hamas en el exilio.
El grupo islámico Hamas, que ocupa la Franja de Gaza desde mediados de 2007, dijo que también planea enviar una delegación a Egipto por invitación del gobierno de ese país, el cual medió un cese el fuego con Israel que expiró en diciembre pasado.
Solución improbable
Pero es improbable que toda esta presión diplomática externa traiga una rápida solución.
Israel no va a detener sus operaciones hasta que no alcance sus objetivos militares, cualesquiera que sean.
Así también es improbable que Hamas vaya a capitular, como lo demuestran sus continuos ataques con cohetes a Israel.
Cualquier arreglo duradero entre Israel y Hamas debe abordar tres asuntos críticos: Israel insiste que los ataques con morteros deben cesar y que deben tomarse medidas para detener el contrabando de armas desde Egipto hacia la Franja de Gaza.
Pero así de importante es para Hamas que se acuerde la apertura de puntos de ingreso a Gaza y que se mantengan abiertos.
La cuestión es cómo lograrlo.
La diplomacia internacional tendrá que jugar su parte; se están realizando sondeos; se está dando forma a propuestas.
Pero, por el momento, la lógica militar es la que está moldeando el ritmo de los desarrollos y los diplomáticos son, en gran medida, dejados de lado.