Estambul tiene buenas relaciones con los dirigentes árabes...
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Turquía podría convertirse en la bisagra entre dos ejes: el de Siria-Hamas- Irán y el de Egipto-Arabia Saudita-Autoridad Nacional Palestina.
Entre ellos no hay acuerdo sobre cuál debe ser el estatus de organización islámica Hamas.
El Cairo y Riad quieren que Hamas sea considerada como una de las facciones palestinas, supeditada a la Autoridad Nacional Palestina, y temen que al negociar un cese el fuego con Israel ganen el estatus de autoridad soberana, menoscabando la autoridad de Mahmoud Abbas.
Un cese el fuego separado con Hamas -teme Egipto- podría llegar a considerarse como el reconocimiento de la separación de la Franja de Gaza de Cisjordania, lo que le significaría tener un satélite de Irán y Siria de vecino.
Es por ello que, por ejemplo, la propuesta egipcia reciente ofrecía abrir el cruce de Rafah, que conecta el territorio palestino con el egipcio, pero con la condición de que haya una tregua y de que quienes lo operen sean observadores internacionales y la Autoridad Nacional Palestina.
... y con Israel.
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Hamas insiste en que debe ser ella la que tenga el control de los cruces.
Lo que buscan Damasco y Teherán es tener un rol protagonista tanto en la resolución de esta crisis como en el desarrollo futuro de las negociaciones entre palestinos e israelíes.
Turquía mantiene buenas relaciones tanto con los árabes como con los israelíes. Además ha cultivado relaciones con los radicales y también los pragmatistas entre los árabes, así que, en teoría, podría ser un buen mediador.