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Domingo, 4 de enero de 2009 - 21:15 GMT
A bordo de una ambulancia
Redacción BBC Mundo

Personal asistencial traslada a una niña a un hospital de la Franja de Gaza
El que piense que un equipo médico de la Media Luna Roja (el equivalente de la Cruz Roja Internacional en los países musulmanes) se encuentra en una infraestructura de Hamas es que realmente tiene un problema de percepción
Desde hace dos semanas, el documentalista español Alberto Arce ha estado en la Franja de Gaza. Desde allí le ha ofrecido su testimonio a los lectores de BBC Mundo, relatando la conmoción y el temor de la población, la muerte de civiles y "la situación caótica" en los hospitales.

En esta oportunidad, Arce nos narra lo que ve en el hospital Al-Awda, ubicado en el campo de refugiados de Yabalia, en el norte de la Franja de Gaza.

Lleva más de cuatro horas en ese centro asistencial. Se ha propuesto, nos cuenta, acompañar al equipo paramédico que se desplaza en las ambulancias.

4 DE ENERO, NORTE DE LA FRANJA DE GAZA

En el hospital lo que estamos viendo es un gran número de víctimas civiles. Estamos viendo niños con impactos de balas de ametralladoras lanzadas desde helicópteros apache. Estamos viendo médicos y personal sanitario de las ambulancias que han sido atacados por los militares israelíes.

Estamos realizando salidas con las ambulancias y vemos cómo el ejército israelí no les permite ir a recoger los heridos en ciertas partes del campo de refugiados y, sobre todo, vemos que -pese a la versión israelí de que este es un ataque dirigido contra Hamas- en el terreno los más afectados son como siempre la población civil, los niños.

Obviamente no es la infraestructura de Hamas lo que está siendo tratado y cuidado en este hospital.

Personal asistencial traslada a una niña a un hospital de la Franja de Gaza
Estamos viendo cómo se violan las convenciones de Ginebra, que estipulan que el personal médico tiene que trabajar bajo la protección total de las partes en conflicto

Uno de los médicos nos acaba de informar que acaban de matar a tres paramédicos en una ambulancia en el centro de la ciudad.

El que piense que un equipo médico de la Media Luna Roja (el equivalente de la Cruz Roja Internacional en los países musulmanes) se encuentra en una infraestructura de Hamas es que realmente tiene un problema de percepción.

La misión de las ambulancias es recoger a los heridos en un ataque de la envergadura que estamos viendo e Israel no les está permitiendo realizar su trabajo y encima está acusando a través de sus partes de guerra a las ambulancias de prestar servicios a Hamas.

Lamentablemente los medios de comunicación del mundo se están haciendo eco de la versión israelí cuando no tienen periodistas sobre el terreno para contrarrestarlo (...)

Ha sido una experiencia en la que hemos sido testigos del trabajo duro de los equipos médicos y sanitarios de la Media Luna Roja y de la Unión de Comités de Trabajo de la Salud palestinos. Estamos viendo cómo se violan las convenciones de Ginebra, que estipulan que el personal médico tiene que trabajar bajo la protección total de las partes en conflicto.

Toda la Franja de Gaza está siendo atacada sistemáticamente de norte a sur, de este a oeste (...)

Hoy por la mañana vimos cómo grupos de civiles corrían despavoridos con la luz del alba escapando de sus casas, cargando bolsas con algo de pan.

La Franja de Gaza lleva sometida a un bloqueo por parte de Israel desde hace 20 meses.

Según la Organización Mundial de la Salud, todo hospital que quiera ofrecer una atención adecuada tiene que tener 435 medicamentos y el Ministerio de Sanidad palestino declaró que los hospitales carecen de más del 30% de los medicamentos.

En esta situación y teniendo en cuenta que hay cuatro hospitales principales en la Franja de Gaza y que en los ocho días (de conflicto) ha entrado un flujo de más 2.600 heridos, la situación es de colapso total. Los médicos hacen lo que pueden.

30 DE DICIEMBRE, CENTRO DE GAZA

Quiero contarles lo que he vivido esta mañana. A lo largo de la noche se oyeron intensos bombardeos, especialmente un misil que impactó cerca de donde dormíamos, destruyendo por completo la sede del Frente Popular para la Liberación de Palestina en el campamento de refugiados de Beit Hanoun. Con la primera luz del día me dirigí con otros extranjeros hacia el lugar del impacto.

Alberto Arce
No hay medicamentos, no hay espacio físico en los hospitales para alojar a los heridos y no hay un flujo eléctrico constante que permita el funcionamiento de la maquinaria necesaria. En estos momentos la situación en los hospitales es catastrófica
Alberto Arce
Cuando el misil impacta, el hormigón de las paredes se convierte en proyectiles que salen disparados hacia las casas que se encuentran en las cercanías.

Los vecinos nos mostraban el efecto en sus casas de la metralla de piedra provocada por la explosión.

Mientras una mujer embarazada nos contaba cómo un pedazo de hormigón había entrado por el tejado de su casa e impactado en el suelo de su habitación, cayó otro misil, lo que hizo que las personas que ya estaban en estado de shock comenzaran inmediatamente a llorar y a gritar.

Fuimos al hospital y vimos llegar un carro tirado por una mula, donde varias mujeres llevaban en brazos a tres niños.

De los tres niños, Lama, de cuatro años, ya entraba cadáver. Haya, de 12 años, murió en las manos de los médicos, tras diez minutos de intentos infructuosos de reanimación, e Ismail de 10 años aún sobrevive, pero los médicos dicen que quedará con daños cerebrales permanentes porque tiene el cráneo abierto.

Cuando el misil impacta, el hormigón de las paredes se convierte en proyectiles que salen disparados hacia las casas que se encuentran en las cercanías.

La Franja está bloqueada por el ejército israelí desde hace dos años, por lo que los hospitales no disponían de los medicamentos necesarios.

Con bombardeos intensos que han dejado en 72 horas más de 360 muertos y 1.700 heridos, imagínense el caos y el colapso absoluto de la atención sanitaria.

No hay medicamentos, no hay espacio físico en los hospitales para alojar a los heridos y no hay un flujo eléctrico constante que permita el funcionamiento de la maquinaria necesaria. En estos momentos la situación en los hospitales es catastrófica.

En la noche del 28 dormíamos en el campamento de refugiados de Jabalia y desde la azotea del Hospital Al Hawda vi como dos helicópteros Apache impactaban sobre una mezquita en el campo de refugiados. A esa noche le llamamos la noche de las mezquitas, porque impactaron en cinco mezquitas.

A la primera luz del día, fuimos al lugar del impacto. Una de las casas contiguas, por el mismo efecto del hormigón que sale despedido con la explosión, había sido derruida. En esa casa seis hermanas dormían en una habitación, de las cuales cinco han fallecido. Los padres sobrevivieron porque estaban en otra habitación.

En esa casa seis hermanas dormían en una habitación, de las cuales cinco han fallecido. Los padres sobrevivieron porque estaban en otra habitación
Lo que veo, luego de estas noches de intensos bombardeos, es que pese a que Israel asegura estar atacando sólo a la infraestructura del brazo armado de Hamas, hemos podido comprobar que los efectos colaterales sobre la población son muy intensos.

Todos en Gaza, al igual que seguramente también Israel, sabían antes de comenzar los bombardeos que las estaciones de policía y edificios públicos llevaban dos días vacíos y que los líderes de Hamas están escondidos en la clandestinidad. Desde el aire es imposible alcanzarles salvo que se bombardee indiscriminadamente.

En estos momentos estoy en el centro de la cuidad de Gaza, en un café, bajamos con otros extranjeros a cargar las baterías y a conseguir comida y tabaco, pero pasamos las noches en el campo de refugiados de Beit Hanoun.

Varias familias palestinas allí nos han solicitado nuestro acompañamiento ante la eventualidad de que una inminente invasión terrestre israelí, que se produciría casi seguramente por el paso de Eretz, tenga como primer punto el campo de Beit Hanoun.

Las familias son conscientes de que no hay periodistas extranjeros en la zona y quieren que haya observadores que puedan transmitir al mundo lo que Israel trata de ocultar.



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