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Lunes, 29 de diciembre de 2008 - 21:48 GMT
En el rango de los cohetes
Heather Sharp
BBC

Dolientes en el funeral de Beber Vaknin
Dolientes lamentan la muerte de un trabajador del metal en Netivot.

Residentes de las comunidades israelíes cercanas a Gaza se han enfrentado desde el sábado a una oleada de cohetes disparados por militantes palestinos, que a su vez respondían a los ataques aéreos de Israel en la Franja.

Unos 150 cohetes y morteros desde entonces, dejando un balance de cuatro muertos y varios heridos.

El pasado domingo los habitantes de Netivot, un pueblo del sur de Israel, enterraron a Beber Vaknin, de 58 años.

Este obrero metalúrgico estaba parado en la entrada de su apartamento el sábado cuando un cohete cayó en el tercer piso del edificio de enfrente. Una esquirla le atravesó el corazón.

Las fotos de uno de los muros del edificio mostraban el hueco y las marcas del impacto.

"Estábamos aterrorizados", le dijo a la BBC Zion Mor-Yossef, el vecino de arriba de Vaknin.

Como muchos de los cerca de 250.000 habitantes de la región que se encuentran dentro del rango de los cohetes y morteros lanzados desde la Franja de Gaza, la esposa y los hijos de Mor-Yossef han dejado su casa por miedo a nuevos ataques.

"Me tuve que quedar porque trabajo aquí. Si no me quedo y trabajo aquí, nadie nos dará sustento", comentó.

Línea de fuego

Buena parte del arsenal de los militantes palestinos está compuesto de cohetes rudimentarios y sin dirección: poco más que caños rellenos, con aletas de metal soldadas en la cola.

Aunque es raro que maten a alguien, están diseñados para ello y para que lo hagan de manera indiscriminada. En algunas ocasiones han sido lanzadas a la misma hora en que los escolares se encuentran de camino o de vuelta del colegio.

Vivimos con ansiedad. Los niños están muy asustados. No paran de decirme 'mamá, vámonos'
Daniela Afriat, profesora en Ashkelon

Los residentes de las comunidades que están en la línea de fuego están acostumbrados a vivir rodeados de refugios de hormigón armado.

Los que se encuentran a una distancia inferior a 10 kilómetros de la Franja de Gaza saben perfectamente que sólo disponen de 15 segundos para ponerse a salvo de los cohetes desde el momento en que las sirenas de "Código Rojo" empiezan a avisar de la llegada de un proyectil.

Los que se encuentran a una distancia mayor disponen de unos 45 segundos.

El domingo los residentes de Ashdod, que se encuentran a unos 30 kilómetros de Gaza, escucharon estallar al menos dos proyectiles cerca de su ciudad.

Oficiales israelíes ya le habían avisado a los habitantes de la zona que los militantes de Gaza habían incrementado recientemente el alcance de sus armas, mientras que Hamas subía el tono de sus amenazas.

Uno de los misiles impactó en una cooperativa de agricultura.

"Escuchamos la sirena y después de unos momentos se escuchó una fuerte explosión", le explicó al periódico israelí Yediot Ahranot, un lugareño.

"La casa entera tembló. No tenemos a dónde ir porque no tenemos habitaciones fortificadas. Hay un refugio a poca distancia de aquí pero no pudimos llegar hasta allá".

"Ansiedad"

El pueblo de Ashkelon, ubicado al sur de Ashdod, también se preparaba para recibir nuevas represalias después de que dos personas fueran heridas levemente por el impacto de dos cohetes. Uno de los proyectiles cayó entre dos edificios, el otro junto a un centro comercial.

Daniela Afriat, una profesora residente en el pueblo, le contó a BBC que fue confinada a su casa durante horas nocturnas mientras las fuerzas de seguridad procuraban desactivar un cohete que no había estallado y que había caído fuera de su apartamento.

"Vivimos con ansiedad. Los niños están muy asustados. No paran de decirme 'mamá, vámonos'".

Misil que impactó un edifico de Sderot
Los residentes de Sderot han sido atacados con cohetes durante años.

Aún así, también dice que está "muy contenta" de que se haya lanzado la operación militar contra Gaza. "A pesar de todas las dificultades, de ser una madre y estar aterrorizada, creo que se ha hecho lo correcto", dijo.

En Sderot, el pueblo israelí de mayor tamaño en las inmediaciones del territorio controlado por Hamas y uno de los más castigados en los últimos años, algunos habitantes hablaron con resignación de la situación.

David Saidov, un estudiante que vive en el pueblo, contó que su instituto está cerrado, pero que la vida continuaba "como casi siempre" a pesar de la tensión.

"Las calles están muertas, aunque la mayoría de negocios permanecen abiertos. Se siente miedo en la atmósfera", dijo.

"Tememos lo que esté preparando Hamas para la gente de Sderot. Esperamos que las Fuerzas de Defensa Israelíes se ocupen de lo suyo", añadió.



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